La empresa Brand Sense Partners acusa a Britney Spears y a su progenitor, Jamie Spears, de haber puesto fin de forma ilegal al contrato que habían firmado.
La compañía estadounidense reclama a la cantante el 35% de los beneficios obtenidos de las ventas de su perfume Radiance, creado en colaboración con Elisabeth Arden.
Según la web estadounidense TMZ, la polémica cantante, de 29 años, habría llegado a un acuerdo con el gigante cosmético por el que deberá desembolsar la astronómica suma de 10 millones de dólares (más de 7 millones de euros) así como parte de sus derechos de imagen en los próximos años.
Brand Sense Partners presentó la demanda contra Britney y su padre en marzo de 2011 acusándoles de fraude, engaño e incumplimiento de contrato. Ahora, parece que la cantante ha decidido hacer frente por fin a uno de sus muchos problemas.