Los especialistas enfatizan cada vez más la importancia de que la población, inclusive quienes no presentan síntomas o riesgo de dolencias cardiovasculares, consuman pescado, o por lo menos busquen la forma de cubrir el requerimiento de ácidos grasos omega-3 ingiriendo suplementos.
El doctor Ricardo Iglesias, presidente de la Fundación Cardiológica Argentina, asegura que añadir pescado a la dieta no envuelve ningún riesgo que no sea la posibilidad de una alergia a este alimento.
Afirma también el doctor Iglesia que comer pescado una vez a la semana reduce de manera sustancia la incidencia de eventos cardiovasculares, por lo cual recomienda a la población ingerir pescado graso al menos cada tres o cuatro días y quienes tienen afecciones coronarias o triglicéridos altos deben complementar con suplemento de omega-3.
Durante la década del 70 se estudió la dieta de los esquimales y los científicos observaron que la baja incidencia de enfermedades cardiovasculares que presentaba este grupo tenía una estrecha relación con su dieta, que al ser muy rica en grasa animal marina contiene una gran cantidad de omega-3.
Los especialistas recalcan la importancia de preferir los ácidos grasos de origen animal por sobre los de origen vegetal que si bien también son beneficiosos, presentan menor disponibilidad.
Los pescados que más contribuyen a evitar eventos cardíacos se cuentan los llamados pescados 'azules': el arenque, el jurel, la lisa, la palometa, el pez limón, el atún y el gatuzo.
Además de proteger el sistema cardiovascular, los ácidos grasos omega-3 poseen propiedades antitrombóticas, mejoran la función endotelial, disminuyen el nivel de triglicéridos en sangre y el del colesterol malo, sin olvidar que además poseen propiedades antiinflamatorias, ayudan a mejorar el sistema inmunológico y favorecen el desarrollo mental y visual.
Fuente: Revista Pro-Salud New