Lo que normalmente ocurre es que desde nuestro nacimiento vamos ganando masa muscular, alcanzando un pico alrededor de los 30 años, luego de los cuales comienza a decaer, provocando una disminución en la fuerza muscular que se acentúa al llegar a los 50 años; y progresa más allá de los 80, pero que mediante el ejercicio podemos recuperar y mantener.
En torno al manejo de la masa muscular se cometen frecuentemente dos errores:
1.- Usar el peso corporal total como indicador de salud y no el peso corporal fraccionado, es decir, determinando qué por ciento de nuestro peso corresponde a grasa, cuánto corresponde a músculo, cuánto corresponde a hueso, cuánto al peso de los órganos, para así poder tener un real control de nuestra salud.
2.- Considerar que el ejercicio aeróbico contribuye a la formación de músculo, pues a la luz de nuevas investigaciones realizadas se ha demostrado que las caminatas, la natación, la bicicleta si son ejercicios muy buenos para el condicionamiento cardiovascular, pues no alcanzan a estimular la biosíntesis de proteínas, requisito indispensable para la formación de masa muscular, la cual solo se puede lograr con el ejercicio contra resistencia, pues aun pasado los 80 años, este ejercicio genera ganancia muscular y con ello todas sus ventajas.
El músculo, no es solo parte del sistema locomotor, el que nos permite trasladarnos de un lado a otro, realizar las actividades del diario vivir; es también una fuente de control metabólico. Siendo así, la disminución de la masa muscular (cantidad de músculo en el cuerpo) produce una cascada que inicia con el aumento en la cantidad de grasa corporal, lo que conlleva a un aumento de resistencia a la insulina, disminución de la tolerancia a la glucosa, a lo que se suma una disminución de la masa ósea (osteoporosis).
Mantener una buena masa muscular, mediante el ejercicio resistido, estimula la producción de hueso evitando la osteoporosis, disminuye las grasas del cuerpo, mejora el consumo de la glucosa y la resistencia a la insulina evitando la diabetes y las enfermedades coronarias, mejora el equilibrio disminuyendo el riesgo de caídas, genera vigor, salud y mayor sensación de bienestar sin importar la edad.