Santo Domingo, República Dominicana. – En medio del proceso electoral que vive la Universidad Autónoma de Santo Domingo, las consignas se han convertido en una de las herramientas comunicacionales más visibles de las candidaturas que aspiran a dirigir la academia. Más allá de simples frases publicitarias, estas expresiones sintetizan propuestas, visiones institucionales y estrategias políticas dentro del escenario universitario.
La campaña por la rectoría ha puesto en evidencia cómo breves mensajes de dos o tres palabras pueden condensar un proyecto completo, permitiendo que estudiantes, docentes y empleados identifiquen rápidamente las propuestas en competencia. En un contexto donde la comunicación política debe ser directa y memorable, las consignas funcionan como el eje central de la identidad de cada equipo.
Consignas que definen proyectos rectorales
En la contienda actual participan tres proyectos rectorales que buscan dirigir la UASD. Cada uno ha desarrollado una identidad comunicacional propia, en la que las consignas juegan un papel fundamental.
El proyecto encabezado por Jorge Asjana David utiliza como frase central “Llegó la hora”, acompañada de otras expresiones como “Por una UASD más grande y mejor” y “Hacer de la Primada la primera”. Estas consignas transmiten la idea de que ha llegado el momento de asumir la rectoría tras anteriores aspiraciones y posicionar a la universidad en un lugar de mayor liderazgo académico.
Por su parte, la propuesta del Radhamés Silverio se identifica con las consignas “Vamos por más” y “Lo mejor para la UASD”, mensajes que apuntan a la continuidad y al fortalecimiento de los avances logrados en la institución.
En tanto, el proyecto del Wilson Mejía ha centrado su campaña en la frase “Por la excelencia de la UASD”, un lema que enfatiza la necesidad de mejorar los procesos académicos, fortalecer la calidad educativa y optimizar la gestión institucional.
Una tradición en las luchas universitarias
Las consignas no son un fenómeno nuevo dentro del movimiento universitario dominicano. A lo largo de la historia de la UASD han sido utilizadas como herramientas de movilización y reivindicación social.
Entre las más recordadas se encuentra “Medio millón para la UASD”, una consigna surgida en la década de 1970 durante las luchas estudiantiles que exigían un mayor presupuesto para la universidad. Asimismo, movimientos estudiantiles como la Unión Nacional de Estudiantes Revolucionarios impulsaron frases como “Elevemos la UASD y verticalicemos el CU”, en referencia al entonces Colegio Universitario.
Estas expresiones evidencian cómo el lenguaje breve y simbólico ha sido históricamente un mecanismo para canalizar demandas y fortalecer la identidad colectiva dentro del ámbito académico.
Comunicación política en el campus
Especialistas en comunicación política coinciden en que una consigna efectiva debe ser clara, coherente y fácil de recordar, además de reflejar la visión estratégica del proyecto que representa. Cuando se manejan múltiples frases sin una narrativa central, existe el riesgo de diluir el mensaje o generar confusión entre los votantes.
En ese sentido, las campañas actuales han buscado equilibrar la diversidad de mensajes con una idea principal que identifique a cada candidatura. Las consignas, acompañadas por colores, símbolos e imágenes de los candidatos, se convierten así en elementos claves de la propaganda electoral universitaria.
La decisión final
El proceso electoral de la UASD culminará el 17 de junio, fecha en la que la comunidad universitaria acudirá a las urnas para elegir a sus nuevas autoridades.
Más allá del resultado, la actual campaña ha demostrado el peso que tienen las consignas dentro de la comunicación política universitaria. En apenas unas palabras, estas frases logran condensar proyectos institucionales, aspiraciones académicas y visiones de futuro para la universidad más antigua del Nuevo Mundo.
Será finalmente el voto de los universitarios el que determine cuál de estas consignas —“Llegó la hora”, “Vamos por más” o “Por la excelencia de la UASD”— logró conectar con mayor fuerza con la comunidad académica y traducirse en respaldo electoral.
