La entidad monetaria estima que un incremento de US$95.5 en la onza de oro neutralizaría el impacto de cada dólar adicional en el precio del crudo sobre la economía nacional.
El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) ha identificado en el mercado del oro un factor de equilibrio crítico para la estabilidad macroeconómica del país frente a las incertidumbres del mercado energético global. Según el escenario base para 2026, el organismo proyecta un déficit de cuenta corriente de apenas 1.1 % del PIB, fundamentado en una estrategia donde el metal precioso actúa como respaldo ante la factura petrolera.
La economía dominicana mantiene una alta sensibilidad al precio del crudo: cada aumento de US$1 en el barril representa un gasto adicional de US$63.4 millones para el país. Sin embargo, los técnicos del Banco Central han calculado una fórmula de compensación: un aumento proporcional en el precio del oro de US$95.5 por onza sería suficiente para anular ese déficit extra, protegiendo las reservas y la estabilidad cambiaria.

Recaudación minera: Un crecimiento del 97%
El impacto de esta estrategia ya se siente en las arcas del Estado. Datos de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) revelan que solo en enero de 2026, los ingresos por impuestos a la minería alcanzaron los RD$11,006.7 millones, casi el doble de lo recaudado en el mismo mes del año anterior.
Este extraordinario desempeño financiero se desglosa de la siguiente manera:
- Impuesto sobre Utilidades Minerales (PUN): RD$6,197.5 millones.
- Impuesto sobre la Renta (ISR): RD$4,517.9 millones.
- Regalía Neta de Fundición (RNF): RD$264.3 millones.
Confianza de la Inversión Extranjera Directa (IED)
A pesar de los riesgos externos, el Banco Central ratifica la solidez del país al proyectar que el déficit externo será cubierto en su totalidad por la Inversión Extranjera Directa, estimada en US$5,150 millones para este año. Esto confirma que, más allá de las materias primas, la seguridad jurídica y el clima de negocios siguen siendo el principal activo de la República Dominicana.
De mantenerse la tendencia alcista del oro, el país podría cerrar el 2026 con un balance externo incluso más robusto de lo previsto, consolidando a la minería responsable como el motor que financia la estabilidad energética nacional.
