SANTO DOMINGO – En el panorama deportivo y educativo de la República Dominicana, surge una historia que combina la excelencia profesional con el éxito en la crianza: la del *Maestro FIDE Braulio Ramírez* y su hija, la joven promesa Esther Ramírez.
Este binomio padre e hija no solo ha puesto en alto la bandera tricolor en tableros internacionales, sino que se ha convertido en un referente de cómo la dedicación y el apoyo familiar son el motor del desarrollo infantil.
Un Padre de Sólida Formación y Prestigio
Braulio Ramírez no es solo un atleta de élite; es un profesional de alta calificación académica. Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad APEC y con una Maestría en Gerencia Deportiva y Educación Física por la UASD, Ramírez ha sabido fusionar la gestión con la pedagogía.
Avalado por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), su labor docente en el ISFODOSU, el Club Banreservas y el INEFI le ha otorgado una credibilidad única ante el sector empresarial y educativo. Recientemente, su gestión ha recibido el respaldo de figuras de la talla de José Luis Corripio Estrada (Pepín), Lorenzo Gómez presidente de Logomarca y recientemente del Ing. Rafael Villalona presidente de RV Consultores Internacionales, consolidando su imagen como un ciudadano ejemplar y un gestor de confianza para el país.
Esther Ramírez: El Fruto de una Crianza con Propósito
Con apenas 8 años, Esther Ramírez ya es una realidad en el ajedrez mundial. Estudiante destacada de 3er grado en el Centro Educativo las Américas, Esther ha demostrado que el equilibrio entre los estudios y el deporte es posible bajo una tutela responsable.
Sus logros más recientes son históricos:
Medalla de Oro y Medalla de Plata en el Campeonato Centroamericano y del Caribe de Ajedrez Punta Cana 2025.
Formación continua en la academia Strong Chess y el Club Banreservas.
Un Vínculo que Trasciende el Tablero
Más allá de las medallas, lo que destaca en esta relación es el rol de Braulio Ramírez como padre, entrenador y mentor. Su enfoque se centra en utilizar el ajedrez como una herramienta de vida para su hija, fomentando en ella la disciplina, la resolución de conflictos y la madurez emocional.
«Estoy profundamente orgulloso de Braulio Ramirez y Esther. Más allá de los trofeos, lo que más valoro son su crecimiento como ser humano y su disciplina escolar. Ver su dedicación es mi mayor motivación para seguir impulsando su futuro», expresó el presidente de la Federación Dominicana de Ajedrez Lic. Wily González.
La familia Ramírez representa un modelo a seguir, demostrando que un entorno seguro, estructurado y lleno de apoyo pedagógico es la base para formar no solo campeones deportivos, sino ciudadanos de éxito para el futuro de la nación.

