Razones para consumir jengibre

Se trata de una especia muy conocida en todo el mundo por sus excepcionales propiedades medicinales.

En algunas culturas, el jengibre es utilizado desde hace miles de años, como remedio natural por sus conocidas propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias, analgésicas y antidiabéticas.

Tanto de forma interna como externa, el jengibre es capaz de mejorar la salud en caso de enfermedades gastrointestinales como mala digestión, ardor de estómago, mareo y náuseas, cólicos, infecciones, resfriados, dolor de cabeza, periodos menstruales dolorosos entre otras afecciones.

Estudios realizados por el Dr. Srivastava en la Universidad Odense en Dinamarca mostraron que el jengibre era más efectivo que medicamentos como el ibuprofeno o cortisona para aliviar el dolor y para condiciones como la osteoartritis y artritis reumática.

Este estudio concluyó que el jengibre es un extraordinario remedio natural para reducir el dolor y la inflamación. Incluso el consumo de jengibre antes de la actividad física reduce el dolor muscular que pueda aparecer posteriormente después de sesiones de entrenamiento de alto impacto.

El contenido en fitoquímicos del jengibre le otorga a este rizoma propiedades antioxidativas muy beneficiosas para nuestra salud.

Compuestos como el gingerol, shogaol o los paradoles pueden prevenir el desarrollo de células cancerosas, desarrollando una actividad antitumoral en nuestro organismo. Además el jengibre retrasa el proceso de envejecimiento de las células y protege su ADN de daños que puedan causar los radicales libres o cualquier otro agente.

El jengibre también ha demostrado ser eficaz para tratar de forma natural enfermedades cardiovasculares como la arterioesclerosis o la hipertensión. Además se ha comprobado que el jengibre reduce los niveles de colesterol “malo” o LDL y de los triglicéridos.

Otra de las cualidades del jengibre, es su acción vasodilatadora, por lo que mejora la circulación de la sangre y nos ayuda a prevenir trastornos relacionados con el sistema circulatorio como las varices.

Fortalece nuestro sistema inmunológico provocando que nuestras defensas sean más efectivas a la hora de combatir infecciones. Además tiene beneficios para mejorar las infecciones del sistema respiratorio debido a su acción expectorante y facilidad para expulsar el moco acumulado. Por lo que resulta muy útil durante gripes, resfriados, asma, bronquitis, etc.

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