14 fallas activas y siglos de temblores: analizan los terremotos históricos de La Española en Casa del Cordón
Caminamos sobre calles centenarias, levantamos hogares y proyectamos ciudades enteras sin pensar demasiado en el silencio que cruje bajo el suelo.
Sin embargo, la geografía no olvida. La Española no es una masa de tierra estática: es un territorio vivo, sometido a la fricción constante de fuerzas titánicas que periódicamente nos recuerdan nuestra fragilidad.
Para rescatar esa memoria colectiva y transformar el asombro en prevención, el Centro Cultural Taíno Casa del Cordón reunió a historiadores y científicos en el conversatorio “La isla que se mueve: terremotos históricos en La Española”.

Lo que debes saber en 30 segundos:
- El escenario: Centro Cultural Taíno Casa del Cordón, moderado por el arquitecto y asesor cultural José Enrique Delmonte.
- Los expertos: El ingeniero geólogo Osiris de León y el historiador e investigador Joan Ferrer.
- Punto ciego geológico: La isla convive con 14 fallas sísmicamente activas, atrapada entre las placas tectónicas de Norteamérica y del Caribe.
- El récord instrumental: El sismo del 4 de agosto de 1946, con una magnitud de 7.8 en el noreste del país, sigue siendo el más potente medido con instrumentos en la isla.
- Objetivo de fondo: Reemplazar el olvido y la improvisación con una sólida cultura de ingeniería estructural y educación ciudadana.
Atrapados en una prensa tectónica: 14 fallas activas
Durante el encuentro, los especialistas recordaron que vivir en el Caribe exige comprender el mapa invisible que sostiene a nuestras comunidades.
La Española se encuentra ubicada en una zona de contacto directo entre la placa tectónica de Norteamérica y la placa del Caribe.
Esa fricción milenaria ha dado origen a 14 fallas geológicas activas, entre las que destacan la Falla Septentrional (que recorre el norte del país) y la falla Enriquillo-Plantain Garden (eje de devastaciones históricas en el sur y en el vecino Haití).

Las huellas del pasado: cuando la tierra reconfiguró ciudades
El recorrido cronológico trazado por Joan Ferrer y Osiris de León demostró que los terremotos no son accidentes aislados, sino episodios recurrentes que han redefinido la arquitectura colonial y moderna:
- Los sismos del siglo XVIII: En 1751 el sur dominicano sufrió importantes transformaciones por movimientos telúricos, mientras que en 1770 la falla de Enriquillo sacudió con dureza la región suroccidental.
- La tragedia de 1842: El norte de la isla vivió una de sus jornadas más oscuras con el colapso de edificaciones históricas y poblados enteros.
- El coloso de 1946: El 4 de agosto de ese año, un terremoto de magnitud 7.8 frente a la costa noreste sacudió el país, generando maremotos y grietas que marcaron la historia sísmica nacional.
- La advertencia de 2010: El devastador sismo de Puerto Príncipe reiteró la vulnerabilidad de la infraestructura caribeña ante eventos superficiales de alta energía.
De la memoria a la acción: educar para resistir
El mensaje central de los ponentes fue unánime: la ciencia y la historia no deben quedarse archivadas en libros académicos, sino traducirse en normas de construcción estrictas y simulacros cotidianos.
“Conocer la recurrencia de estos fenómenos es el único camino para construir una conciencia ciudadana responsable. No podemos evitar que las placas se muevan, pero sí podemos evitar que las edificaciones colapsen”, coincidieron los expositores.
La investigación de los antecedentes geológicos permite que las nuevas generaciones entiendan su hábitat no desde el miedo, sino desde la preparación y la cultura de resiliencia comunitaria.
Para quienes deseen profundizar en este debate científico, el Centro Cultural Taíno Casa del Cordón mantendrá disponibles conferencias y contenidos audiovisuales especializados a través de su canal en YouTube: @casadelcordon.
¿Está preparada tu comunidad o lugar de trabajo con un plan claro ante un eventual evento sísmico? Comparte tu experiencia en los comentarios y difunde esta información para mantener viva la cultura de prevención.

