De plato tradicional a fenómeno gourmet: En nuestra reciente visita descubrimos por qué este rincón de San Cristóbal es el destino final para los amantes del buen comer. Ubicado en la calle Prolongación Félix Reyes 107, este rincón de San Cristóbal ha logrado elevar la cocina de herencia a una experiencia gourmet de impacto internacional.
En el mapa gastronómico de la República Dominicana, existen coordenadas que se vuelven legendarias por el boca a boca. Una de ellas es, sin duda, la calle Prolongación Félix Reyes 107, en el municipio de Yaguate. Aquí se levanta La Chivería, un establecimiento que se ha convertido en un templo de peregrinación para los amantes de la buena mesa y la identidad culinaria sureña.
El éxito de este enclave no es fortuito. Se basa en una premisa que muchos intentan, pero pocos dominan: la dignificación del producto local. En La Chivería, el chivo —animal emblemático de la línea noroeste— es tratado con una técnica que respeta su origen pero lo presenta con una sofisticación que sorprende tanto al paladar local como al turista extranjero.

El arte del chivo: De la tradición a la excelencia
La experiencia comienza con el aroma. Desde que se cruza el umbral, el perfume del orégano, el ajo y el ají gustoso anticipan lo que vendrá. El plato insignia, el Chivo guisado, es una lección de paciencia. Cocinado a fuego lento hasta que la carne se desprende del hueso con la sola presión del tenedor, se sirve en una salsa densa y oscura que concentra toda la esencia del campo dominicano.
Sin embargo, el acompañante es igual de protagonista. El Chenchén, ese maíz craqueado y cremoso que es el alma del Sur, alcanza en este restaurante una textura sedosa, casi de risotto, que equilibra la potencia de la carne de chivo. Es una combinación que no solo alimenta, sino que narra la historia de una provincia que ha sabido conservar sus raíces. «Y hablando de risotto, su propuesta de risotto de chivo es simplemente delicioso».

Otra guarnición que no debe faltar es el moro de guandules con coco, «un acompañante que habla por su sabor». El secreto de esta delicia culinaria está en la perfecta combinaciòn del arroz y los guandules, que se unen al sabor de la leche de coco, sin que exista una competencia entre los elementos de este plato. «si lo piden, no olviden pedir el concòn».

Un menú de autor con alma criolla
Pero la propuesta de La Chivería en Yaguate va mucho más allá del guiso tradicional. Su menú real es una exploración de texturas y sabores:
- El mofongo de chivo: Una pieza de ingeniería gastronómica donde el plátano frito y majado sirve de base para una explosión de sabor cárnico, creando un contraste crujiente y jugoso.
- Chivo al horno y a la parrilla: Para quienes buscan una experiencia más rústica, estas opciones resaltan la calidad de la materia prima, ofreciendo cortes con ese toque ahumado que solo el calor controlado puede brindar.
- Variedades para todos los gustos: Conscientes de su público familiar, el restaurante ofrece una selección de carnes premium, pescados de la costa cercana y guarniciones clásicas como los tostones y el arroz con habichuelas, siempre con el sello de calidad de la casa.
Más que una comida, un viaje sensorial
Lo que realmente distingue a este establecimiento es su capacidad para crear una atmósfera de bienestar. A diferencia de los restaurantes convencionales, aquí el espacio respira. Sus amplias terrazas y áreas verdes permiten que el comensal se desconecte del ruido de la ciudad, haciendo que el tiempo se detenga mientras se disfruta de una sobremesa larga.

La ubicación en la Prolongación Félix Reyes 107 ha dinamizado la economía local, convirtiendo a Yaguate en un punto de referencia obligatorio para cualquier foodie que transite por la región Sur. La Chivería ha demostrado que la gastronomía dominicana tiene el potencial de ser un motor turístico de primer orden cuando se combina con pasión, buen servicio y respeto por el sabor auténtico.

Para quienes buscan una experiencia que alimente el alma y el cuerpo, la ruta está trazada. San Cristóbal tiene en este restaurante su mejor carta de presentación, una donde el chivo es el rey y el comensal es el invitado de honor a un banquete que celebra lo mejor de nuestra tierra.

