Desde el marco de FITUR en Madrid, Fernando Hazoury, presidente del Consejo de Administración de Cap Cana, analiza los retos de un año que inicia con proyecciones récord y una inversión en infraestructura que supera los 1,200 millones de dólares.
MADRID, España. – La Feria Internacional de Turismo (FITUR) 2026 no es solo una cita comercial; es, en palabras de Fernando Hazoury, la «vitrina del alma dominicana». En el fragor de una jornada que marca el pulso de la industria, el presidente del Consejo de Administración de Cap Cana se detiene ante las cámaras de CDN, para reflexionar sobre la evolución de un proyecto que nació como un sueño de 110 millones de metros cuadrados y que hoy se erige como el desarrollo turístico-inmobiliario privado más grande de toda Latinoamérica.
Para Hazoury, el éxito que exhibe hoy la República Dominicana en escenarios internacionales es el resultado directo de una simbiosis sin precedentes. «Aquí demostramos que el sector privado está trabajando de manera unificada y, lo más importante, de la mano con el sector público», afirma con la seguridad de quien ha visto al país convertirse en el referente que otros destinos observan con atención.
Una visión diversificada desde el origen
Cuando Cap Cana se conceptualizó entre los años 2001 y 2002, el modelo predominante en el Caribe era el de «sol y playa». Sin embargo, Hazoury relata que la visión de su grupo siempre fue más allá. Asesorados por expertos internacionales, diseñaron una Ciudad Destino integral. Mientras el mercado hablaba de habitaciones de hotel, Cap Cana ya planificaba ejes de turismo inmobiliario, deportivo, cultural, de aventura y gastronómico.
Esta planificación a largo plazo ha permitido que, de los 110 millones de metros cuadrados originales, aún queden unos 70 millones por desarrollar bajo un Master Plan que se adapta a las nuevas exigencias del mercado global, garantizando un crecimiento sostenible para las próximas décadas.
Invertir en lo que no se ve: El éxito de la infraestructura
Uno de los puntos más reveladores de la estrategia de Cap Cana ha sido su apuesta por la infraestructura básica, una inversión que Hazoury describe como «enterrar el dinero para dar vida al futuro». Con una cifra que supera los 1,200 millones de dólares, el proyecto ha desarrollado de forma autónoma redes de transmisión eléctrica, acueductos, sistemas de aguas residuales y fibra óptica de última generación.
«Nos atrevimos a hacer la parte más difícil: invertir en lo que no se ve», explica Hazoury. Esta sólida base es la que permite que el Estado dominicano no haya tenido que invertir un solo centavo de la puerta de Cap Cana hacia adentro, representando un modelo de eficiencia privada que alivia la carga pública mientras genera riqueza nacional.
El turismo deportivo: La nueva punta de lanza
La diversificación de Cap Cana encuentra su mayor exponente actual en el turismo deportivo. El golf, históricamente su «punta de lanza», ahora comparte protagonismo con disciplinas que atraen a un perfil de visitante de alto consumo y carácter familiar.
La Marina de Cap Cana, reconocida como uno de los mejores bancos de pesca del Atlántico, ha roto récords recientes en la captura y liberación (catch and release) de Marlín Azul y Blanco. A esto se suma la consolidación de eventos de clase mundial como el Ironman 70.3 y, de manera destacada, la apuesta por el tenis profesional.
El impacto global del ATP Challenger
Hazoury resalta que la realización de torneos ATP en Cap Cana tiene un efecto publicitario «bestial». Al atraer a atletas de élite, el destino se proyecta ante millones de espectadores globales que ven, más allá del deporte, las playas y el estilo de vida de la República Dominicana. Es un motor de atracción para un turismo sano y familiar que dinamiza toda la cadena de valor inmobiliaria.
Motor de empleo digno y capitalización
Al cuantificar el aporte de Cap Cana tras dos décadas de operación, las cifras son contundentes. El proyecto genera hoy más de 20,000 empleos directos e indirectos, caracterizados por ser «empleos dignos» con remuneraciones por encima de la media del sector.
«El turismo da empleos bien pagados, y en Cap Cana hemos procurado ir un paso más allá para elevar el estándar de la zona Este», señala el empresario, subrayando el impacto social que tiene el proyecto en las comunidades circundantes.
16,500 razones para el optimismo
En términos de capacidad habitacional, Cap Cana proyecta cerrar el año 2026 con un total de 16,500 habitaciones. De estas, 9,000 ya se encuentran operando y unas 7,500 están en fase de construcción, divididas entre unidades hoteleras e inmobiliarias. Para poner este número en perspectiva, Hazoury compara la cifra con destinos completos como Samaná, lo que evidencia la magnitud de Cap Cana como un motor económico autónomo.
El futuro: Multiplicar el éxito
Al mirar hacia las próximas dos décadas, la ambición de Fernando Hazoury y su equipo es multiplicar por diez lo alcanzado hasta ahora. «Que Dios nos ilumine para seguir teniendo los socios y colaboradores que creen en nosotros», comenta con un matiz de gratitud.
La presencia de marcas como Sports Illustrated, que ya es una realidad vibrante dentro del complejo, se suma a la oferta de lujo que atrae tanto a empresas dominicanas como extranjeras, consolidando el sitial de República Dominicana como el destino líder de la región.
Un mensaje de unidad en FITUR
Fernando Hazoury concluye su intervención con un mensaje de unidad para todo el sector turístico. FITUR no es solo el arranque publicitario del año; es el recordatorio de que la Marca País se construye cada día con el esfuerzo coordinado de hoteleros, dueños de restaurantes y desarrolladores. En este 2026 que inicia, Cap Cana se reafirma no solo como un desarrollo de lujo, sino como una infraestructura de futuro para toda la nación.
