De una pescadería a hospedar al presidente: la lucha por el sur profundo
MADRID, España. – Santiago Rodríguez no habla como un ejecutivo de oficina, sino como alguien que tiene el salitre pegado a la piel y los pies bien puestos sobre la arena de Pedernales. Sentado en el bullicio de FITUR 2026, su voz suena directa, sin adornos, para contar una historia que empezó mucho antes de que Pedernales fuera la «palabra de moda» en el turismo dominicano.
Él es el alma detrás del Hotel Rancho Típico Bahía de las Águilas y del Hotel Vista de Águilas. Su aventura no nació en un salón de conferencias, sino en una pequeña pescadería en 1998. En aquel entonces, veía cómo la gente llegaba a la playa más hermosa del país y se iba con un sabor agridulce.
«Nosotros comenzamos con una pescadería. Veíamos que la gente visitaba Bahía de las Águilas y quedaba enamorada de la playa, pero decepcionada de estar en un lugar inhóspito, sin agua, sin nada. Ahí nació la idea: si les suplíamos el pescado a los hoteles, ¿por qué no invertir para cambiar esa mala opinión que se llevaban los visitantes?», confiesa Rodríguez con la mirada puesta en aquellos años de carencias.
El reto de «hacerle el pico a la paloma»

Mantenerse en pie en el Sur profundo durante más de dos décadas ha sido, en sus propias palabras, una labor de titanes. Santiago utiliza una expresión muy nuestra para definir lo que ha sido emprender en una zona olvidada por tanto tiempo: «Hemos pasado más trabajo que una gata sin patria en el medio de la calle. Porque cualquiera pinta una paloma, lo grande es hacerle el pico y que coma».
Esa persistencia ha dado frutos. Hoy, sus empresas no solo venden habitaciones; venden la experiencia de dormir bajo un cielo que parece que se puede tocar con las manos. Su oferta de glamping ecológico ha sido el modelo a seguir en la zona, ofreciendo ese «eco-lujo» que hoy busca el mundo: una fogata frente al mar, un buen vino y el sonido de las olas como única banda sonora.
Ese esfuerzo se traduce en números reales para la provincia. Según explica, después de la pandemia su grupo empresarial aporta entre el 14% y el 16% de todas las recaudaciones fiscales de la provincia de Pedernales. Un dato que lo coloca no solo como un soñador, sino como un pilar económico de la región.
La traba del título y el ejemplo del Presidente
Sin embargo, no todo es color de rosa. A pesar de su trayectoria y de ser un referente, Santiago no oculta las piedras en el camino. La principal es la regularización de la propiedad. A pesar de haber solicitado sus licencias ambientales, se ha topado con el muro de la burocracia por la falta de títulos de propiedad, un mal que afecta a casi todo Pedernales.
Lo curioso es que, mientras los papeles van y vienen en las oficinas públicas, la calidad de su servicio ha sido validada por el cliente más exigente del país. «Hemos tenido la suerte de albergar en tres ocasiones consecutivas a nuestro excelentísimo señor Presidente en las instalaciones de Vista de Águilas. Nosotros revertimos la idea de que en Pedernales no había habitaciones de nivel o suites», afirma con orgullo.
Igualdad de condiciones
Rodríguez está en Madrid por segunda vez, no para pedir favores, sino para reclamar justicia para el empresario local que se quedó en el Sur cuando nadie más creía en él. Su reclamo es sencillo: quiere que se le mida con la misma vara que a las grandes cadenas que ahora llegan con alfombra roja.
«Queremos estar en igualdad de condiciones con muchas empresas a las que se les han dado facilidades. Somos una empresa de muchos años, estamos desde el 98, antes de la creación de la ley ambiental 64-00. Lo que necesitamos es regularizarnos para seguir apostando al desarrollo de la zona».
Santiago Rodríguez se despide de la entrevista con la misma naturalidad con la que llegó. Sabe que Pedernales está a punto de explotar como destino, y él, que empezó limpiando pescado y hoy hospeda a mandatarios, solo pide que el progreso no se olvide de quienes pusieron la primera piedra en el desierto.
