SANTA CLARA, CALIFORNIA. – Hay momentos que definen una era, y lo ocurrido este domingo en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 fue, sin duda, el veredicto final sobre el poder de la cultura latina. Bad Bunny no solo ocupó el escenario; lo transformó en una plataforma de reivindicación, demostrando que sus raíces son innegociables, sin importar la magnitud del éxito global.

Acompañado de íconos de la talla de Lady Gaga y el legendario Ricky Martin, Benito Martínez Ocasio recorrió sus éxitos más emblemáticos, manteniendo su compromiso inquebrantable de cantar en español en la fiesta más importante de los norteamericanos.

Una precisión milimétrica para un mensaje poderoso
A diferencia de sus multitudinarios conciertos, el formato del Super Bowl exigió una ejecución técnica perfecta. En apenas 13 minutos, el despliegue escénico tuvo que ser cronometrado segundo a segundo para cumplir con los tiempos de transmisión de la gran final de la temporada.
Sin embargo, esa rigidez técnica no mermó la fuerza del mensaje. «Fuerte, poderoso y claro», fueron las palabras de los comentaristas internacionales al ver cómo el cierre de la presentación se convirtió en un desfile de banderas de toda Latinoamérica, ondeando bajo el cielo estadounidense como símbolo de una región que brilla con luz propia.

Identidad, amor y cultura
El «Conejo Malo» dejó claro que la fama es secundaria frente a la identidad. Su reflexión sobre la importancia de saber de dónde se viene resonó en cada rincón del estadio. El espectáculo no fue solo una muestra de talento vocal, sino una declaración de amor a Puerto Rico y a la cultura hispana en general. Benito cantó con amor y cultura, demostrando que el éxito no está reñido con la esencia.
Santa Clara: El epicentro de la conquista latina
La gran final de la NFL, disputada en el vanguardista Levi’s Stadium de Santa Clara, California, fue el testigo silencioso de esta hazaña. En una región conocida por ser el motor tecnológico del mundo, la calidez del Caribe y el orgullo latino se impusieron, recordando que la verdadera innovación también reside en la cultura. Que las banderas de Latinoamérica hayan ondeado en el corazón de Santa Clara marca un hito de diplomacia cultural que será recordado por generaciones.
