Punta Cana, La Altagracia. — La Fundación Puntacana, en alianza con la Red Interuniversitaria de Investigaciones de Sargazo (SARGARD), presentó un conjunto de iniciativas científicas y tecnológicas orientadas a transformar el impacto ambiental del sargazo en oportunidades de desarrollo sostenible para el país.
La presentación se realizó durante el encuentro interinstitucional “Impulsando la Cadena de Valor del Sargazo en la República Dominicana”, celebrado en Punta Cana, que reunió a representantes del Estado, la academia, organismos internacionales y el sector privado, con el objetivo de fortalecer la articulación en torno a la investigación aplicada.
Respaldo nacional e internacional
El evento contó con la participación de la viceministra de Cooperación Internacional, Olaya Dotel Caraballo, así como delegados del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la agencia alemana GIZ, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Unión Europea.
Durante la jornada se presentaron oficialmente siete proyectos de investigación respaldados por el Ministerio de la Presidencia, a través del Viceministerio de Cooperación Internacional (VIMICI). Las propuestas abarcan áreas como economía circular, energías renovables, agricultura, monitoreo predictivo y aplicaciones industriales.
“La respuesta al fenómeno del sargazo no puede recaer en un solo actor. Es una construcción colectiva que exige investigación, cooperación regional y trabajo conjunto”, expresó Dotel Caraballo.
Ciencia aplicada y transferencia tecnológica
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la presentación de las capacidades del Biomass & Sargassum Laboratory (BIO-S Lab), inaugurado con el respaldo del Deutsches Biomasseforschungszentrum (DBFZ) y la GIZ.
Este laboratorio se ha consolidado como una plataforma estratégica para el procesamiento, análisis y valorización del sargazo, facilitando la conexión entre la investigación científica y las necesidades del sector productivo, especialmente el turismo.
En ese contexto, Yessica Castro, coordinadora de SARGARD, destacó que el BIO-S Lab “articula biomasa disponible, infraestructura técnica y vinculación con el sector hotelero”, lo que permite acelerar la implementación de proyectos con impacto territorial.
Red académica y producción de conocimiento
La Red SARGARD está integrada por diez universidades dominicanas: la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), la Universidad APEC (UNAPEC), la Universidad Federico Henríquez y Carvajal (UFHEC), la Universidad ISA (UNISA), la Universidad Iberoamericana (UNIBE), la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA) y la Universidad Católica Tecnológica del Cibao (UCATECI).
Esta articulación académica ha permitido consolidar una red nacional de generación de conocimiento orientado al manejo, tratamiento y aprovechamiento del sargazo, uno de los principales retos ambientales del Caribe.
Impacto ambiental y proyección nacional
El sargazo ha impactado de manera directa sectores estratégicos como el turismo, la pesca, la energía y la biodiversidad marina en la República Dominicana. Frente a este escenario, las autoridades y las instituciones participantes coincidieron en que la investigación científica y la cooperación internacional constituyen herramientas clave para fortalecer la resiliencia ambiental.
Con este encuentro, la Fundación Puntacana reafirmó su compromiso con la ciencia aplicada y el desarrollo sostenible, al tiempo que puso a disposición de investigadores y aliados las capacidades del BIO-S Lab como espacio abierto para proyectos conjuntos.
Una apuesta por el desarrollo sostenible
La iniciativa busca convertir el sargazo —tradicionalmente percibido como un problema ambiental— en un recurso productivo, capaz de generar valor económico, innovación tecnológica y oportunidades comunitarias.
De este modo, la alianza entre Fundación Puntacana y la Red SARGARD se proyecta como un modelo de gestión interinstitucional, orientado a transformar un desafío ecológico en un motor de competitividad y sostenibilidad para el país, fortaleciendo el vínculo entre ciencia, políticas públicas y desarrollo territorial.
