Frente a la crisis energética internacional, el mandatario anuncia un robusto paquete de subsidios a fertilizantes y combustibles, priorizando la estabilidad de la canasta básica y la protección de los más vulnerables.
En un momento donde la geopolítica mundial sacude los mercados energéticos tras el conflicto en Irán, el presidente Luis Abinader se dirigió a la nación con un mensaje de serenidad, firmeza y, sobre todo, certidumbre. Con la franqueza que caracteriza su gestión, el mandatario aseguró que la República Dominicana no solo está observando la crisis, sino que está preparada para resistirla, activando un escudo social y económico diseñado para que la «turbulencia internacional» no logre descarrilar el bienestar de las familias dominicanas.
Tres pilares para la tranquilidad nacional
Lejos de la improvisación, el jefe de Estado delineó una estrategia de tres objetivos fundamentales que buscan mantener el rumbo del país a pesar del choque externo:
- Blindaje social: Se han identificado 10,000 millones de pesos mediante la reasignación de partidas no prioritarias para fortalecer los programas sociales. «Mantendremos a toda costa la estabilidad social protegiendo a los hogares más vulnerables», enfatizó el presidente.
- Seguridad alimentaria: Para evitar que el alza del petróleo encarezca el plato de comida en la mesa dominicana, el Gobierno anunció un subsidio inmediato de 1,000 millones de pesos a los fertilizantes, manteniendo sus precios congelados a niveles previos a la crisis.
- Motor económico: La inversión pública no se detendrá. El Gobierno apuesta a que las obras en curso sigan siendo el combustible del crecimiento interno.
La realidad del crudo: Ajustes responsables, no desproporcionados
El mandatario explicó con pedagogía económica que, aunque el presupuesto se diseñó con un petróleo a US$65, la realidad actual roza los US$100. Ante este escenario, el Gobierno ha decidido asumir la mayor parte del golpe:
- En 2025 se destinaron 11,500 millones de pesos en subsidios a los combustibles y más de 105,000 millones al sector eléctrico.
- En lo que va de 2026, el subsidio ya alcanza los 4,000 millones.
- Se mantiene el congelamiento del precio del Gas Licuado de Petróleo (GLP), protegiendo directamente la economía doméstica.
Abinader fue honesto al señalar que se han aplicado ajustes graduales (entre 5.2% y 6.7%) en otros combustibles para garantizar la sostenibilidad fiscal, pero recordó que el Estado sigue absorbiendo, en muchos casos, más de 100 pesos por galón.
«No es una crisis interna, es un choque externo»
El mensaje presidencial puso especial énfasis en la fortaleza de las instituciones dominicanas. Con reservas internacionales que superan los 16,000 millones de dólares y una economía que sigue siendo de las más dinámicas de la región, el país enfrenta esta coyuntura desde una posición de solidez, no de debilidad.
«No estamos ante una crisis generada desde dentro. Esa diferencia es fundamental. Tenemos liquidez, acceso a financiamiento y una matriz energética más diversificada gracias a las renovables y al gas natural ya asegurado», puntualizó el mandatario.
Un llamado a la unidad y la conciencia
El presidente no solo habló de números; apeló a la corresponsabilidad. Invitó al sector privado a considerar el trabajo remoto para ahorrar combustible y a la ciudadanía a optimizar el consumo energético. «La historia dominicana es la historia de nuestra capacidad para superar desafíos. Esta no será la excepción», afirmó con tono esperanzador.
El discurso cerró con una promesa de vigilancia constante: un equipo de seguimiento diario monitorea la evolución de los precios internacionales para anticipar cualquier impacto. La meta es clara: que la República Dominicana siga avanzando, ajustándose cuando sea necesario, pero sin detener nunca su marcha hacia el desarrollo.
