La Red Nacional de Productores y Emprendedores de Café (REPROCA) acusa de «desdén» al ministro de Agricultura y exige un plan urgente para rescatar el cultivo en las montañas dominicanas.
La República Dominicana ha dejado de ser un exportador histórico para convertirse en un importador neto de café. La Red Nacional de Productores y Emprendedores de Café (REPROCA) denunció que, actualmente, el 70 % del café que se consume en los hogares dominicanos proviene del extranjero, una cifra que califican de «inexplicable» dadas las condiciones naturales del país para el cultivo.
A través de un comunicado firmado por su presidente, Enrique Chalas, y el secretario Luis Zavala, la organización lamentó que, a pesar del alto aprecio del café dominicano en los mercados internacionales, el sector atraviesa una de sus peores crisis debido a la falta de apoyo estatal.
Críticas a la gestión de Agricultura
Los productores dirigieron sus críticas hacia el nuevo ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, a quien acusan de actuar con «desdén» desde que asumió el cargo. REPROCA asegura que ha realizado múltiples esfuerzos para ser recibidos por el funcionario y presentarle las urgencias del sector, sin haber obtenido respuesta hasta la fecha.
«No se explica que existiendo las condiciones necesarias para suplir la demanda interna y exportar grandes cantidades, no se hayan acometido las acciones de lugar», sostiene el gremio, que agrupa a decenas de asociaciones de productores y tostadores en todo el territorio nacional.
Más que un grano: Un escudo ambiental
REPROCA recordó que el café no es solo un rubro económico; es el guardián de las montañas dominicanas. Su cultivo es vital para:
Conservación de cuencas: Protege las fuentes de agua que abastecen a las ciudades.
Ecosistema de montaña: Evita la erosión del suelo y preserva la biodiversidad.
Sustento social: Miles de familias rurales dependen exclusivamente de este grano para su supervivencia.
El llamado: Un plan de rescate urgente
La red de productores exige la implementación de un Plan de Rescate que detenga el agravamiento de la crisis y asegure el repunte de la caficultura. Advierten que, de continuar la tendencia de importación masiva, el país no solo perderá soberanía alimentaria sobre un producto esencial, sino que se pondrá en riesgo el equilibrio ambiental de las zonas altas.
