Santa Cruz de Tenerife, España. — Más de 350 mil personas corearon, bailaron y celebraron al ritmo del merengue durante la presentación del artista dominicano Eddy Herrera en el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026, una de las festividades más emblemáticas y multitudinarias de Europa.
Con una cartelera dedicada este año a los ritmos latinos, el evento convirtió a la capital tinerfeña en epicentro de la música caribeña, donde “El galán del merengue” se consolidó como uno de los protagonistas de la jornada.

Un repertorio que cruzó fronteras
Acompañado por un cuerpo de baile liderado por el coreógrafo Marcos VIP, Herrera desplegó un espectáculo de alto impacto visual y sonoro desde el imponente escenario principal del carnaval.
Temas como “Pégame tu Vicio”, “Carolina”, “Si yo se lo pido”, “Para siempre”, “A dormir juntitos”, “Un idiota”, “La última vez”, “Ahora soy yo” y “Tú eres ajena” fueron interpretados ante una audiencia diversa, compuesta por locales y visitantes internacionales.
Cada canción fue recibida como un himno colectivo, confirmando la vigencia de un repertorio que ha trascendido generaciones y geografías.
“Emocionado y feliz de poder seguir llevando nuestro merengue a tantas culturas, tanta gente bonita de distintas partes del mundo reunidas en el corazón de este inmenso carnaval cantando mis canciones, eso me llena de mucha satisfacción”, expresó Herrera al concluir su participación.

Un carnaval de dimensión internacional
El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, celebrado en las Islas Canarias, es considerado la festividad más internacional de la capital tinerfeña y una de las más importantes de España. Su programación combina tradición, espectáculo y proyección cultural, consolidándose como una plataforma de intercambio artístico global.
En esta edición 2026, dedicada a los sonidos latinos, también participaron figuras de alcance internacional como Nicky Jam, Sebastián Yatra y Leoni Torres, reforzando el carácter multicultural del evento.
El merengue como embajador cultural
La presencia de Eddy Herrera no solo representó un espectáculo musical, sino también un acto simbólico de proyección cultural para la República Dominicana. En un escenario donde confluyen miles de personas de distintas nacionalidades, el merengue volvió a posicionarse como un ritmo vibrante, identitario y universal.

La actuación ante una multitud superior a las 350 mil personas confirma no solo la popularidad del artista, sino la capacidad del género para mantener su relevancia en circuitos internacionales de gran escala.
En el corazón del Atlántico, entre luces, disfraces y coreografías multitudinarias, el merengue dominicano volvió a demostrar que su cadencia no conoce fronteras.
