A tres años de su apertura, el centro tecnológico transforma el empleo en Imbert, Guananico y Altamira.
Hay lugares donde el progreso no se mide en grandes edificios, sino en la seguridad con la que un joven camina hacia su primer empleo. En Pérez, una laboriosa comunidad del municipio de Imbert en Puerto Plata, ese cambio tiene nombre y apellido: el Centro Tecnológico Pérez del INFOTEP. A tres años de haber abierto sus puertas, lo que comenzó como una promesa educativa se ha consolidado como el pulmón económico de la zona oeste de la provincia.
Para entender el impacto de este centro, hay que mirar el rostro de quienes hoy sostienen un certificado en sus manos. Ya no se trata solo de estudiar; se trata de trabajar. Comunidades que durante años cargaron con el rezago tras el cierre del Ingenio Amistad, hoy ven en las aulas del INFOTEP la puerta de salida hacia una vida digna.

De las aulas al mercado laboral: Historias con nombre propio
El éxito de este proyecto no reside en las estadísticas, sino en testimonios como el de Nicol Parra. Para ella, la formación técnica fue una vía rápida y efectiva. «Hacer un curso aquí significa que, en menos de un año, puedes conseguir un buen empleo. Tras terminar la carrera técnica en Farmacia, logré colocarme como auxiliar de ventas», relata con la satisfacción de quien ya aporta al sustento de su hogar.
Esa misma visión la comparte Pedro Vargas Peralta, estudiante de Contabilidad, quien resalta que la formación está directamente alineada con lo que el mercado pide. No se enseña por enseñar; se capacita para la práctica. Desde el sector agropecuario, Melfi Altagracia García explica cómo aprender informática le ha permitido dar el salto de la siembra de cacao a la administración formal de su propio negocio.

Un imán para la inversión y el desarrollo local
El impacto del centro se extiende como una mancha de aceite hacia Guananico, Altamira y Villa Isabela. Según Kelvin Almeida, director del centro, entre enero de 2025 y febrero de 2026 se certificaron 964 personas. La oferta es tan variada como la demanda de la zona: desde gastronomía y turismo hasta refrigeración, producción de peces e injerto de plantas.
El sector empresarial de Puerto Plata también ha encontrado un aliado. Carmen Waldrón, de la Cámara de Comercio local, admite que el empresariado se ha beneficiado «grandemente», ya que el INFOTEP suple la falta de espacios de capacitación interna en muchas compañías, permitiendo que el personal se desplace al centro para actualizarse.

Esperanza donde antes hubo silencio
Para líderes comunitarios como José Silverio Espinal, el cambio es social. Pérez, una comunidad de poco más de tres mil personas, ahora exporta cocineros, bartenders y técnicos a los hoteles de la costa. «Hoy vemos muchachos que tienen su casa, su vehículo o su motor, porque se han empoderado económicamente», añade Pablo García, de la Asociación de Artesanos de la Madera (ASOARTEP).
En definitiva, el Centro Tecnológico Pérez ha logrado acortar distancias. Lo que antes obligaba a los jóvenes a largos y costosos traslados hacia la ciudad de Puerto Plata o Santiago, hoy lo tienen a la vuelta de la esquina. Como bien dice el pastor Jasson Joel Martínez, hoy muchas familias pueden, finalmente, poner el pan sobre la mesa gracias al conocimiento. En Pérez, la educación técnica dejó de ser un lujo para convertirse en el derecho a soñar con un futuro mejor.

