Santo Domingo, República Dominicana — Las farmacias en América Latina atraviesan una transformación estructural impulsada por el envejecimiento poblacional, el aumento de las enfermedades crónicas, las barreras de acceso al sistema sanitario y el avance de la tecnología digital. Así lo revela un reciente informe de la firma global McKinsey, que advierte un cambio profundo en el rol tradicional de estos establecimientos, cada vez más orientados a convertirse en centros de atención primaria y plataformas híbridas de servicios de salud.
El estudio, titulado “¿Qué sigue para las farmacias en América Latina?”, señala que actualmente el 25 % de los consumidores de la región compra medicamentos en línea de manera frecuente, mientras que una proporción creciente utiliza las farmacias como primer punto de contacto con el sistema sanitario.
Esta tendencia responde, en gran medida, a un contexto marcado por la postergación de consultas médicas. Según el informe, el 55 % de los latinoamericanos retrasa su atención médica, y el 62 % lo hace por barreras de acceso, costos o desinformación, lo que posiciona a las farmacias como una alternativa cercana, rápida y accesible.
De puntos de venta a nodos de salud
Durante décadas, las farmacias funcionaron principalmente como espacios de dispensación de medicamentos. Sin embargo, el informe indica que estos establecimientos están evolucionando hacia modelos de atención de baja complejidad, enfocados en servicios básicos, prevención y acompañamiento al paciente.
Más de la mitad de los consumidores consultados manifestó interés en recibir servicios clínicos simples, como mediciones, asesorías, orientación farmacológica y programas preventivos. Esta demanda convierte a las farmacias en potenciales “nodos de salud” integrados al sistema formal, sin sustituirlo, pero complementándolo con mayor eficiencia.
La cercanía física es un factor determinante en este proceso. El estudio destaca que el 75 % de los usuarios acude a la farmacia más próxima a su residencia y que el 70 % tarda menos de diez minutos en llegar, lo que reduce fricciones, tiempos de espera y costos indirectos.
Digitalización y experiencia híbrida
La transformación del sector no se limita a lo presencial. McKinsey subraya que las cadenas que logran integrar de manera efectiva la experiencia física con los canales digitales consolidan su liderazgo en el mercado.
Actualmente, una de cada cuatro personas adquiere medicamentos en línea, y esta proporción continúa en aumento. Las plataformas digitales permiten pedidos a domicilio, historial de compras, recordatorios de tratamientos y acceso a servicios complementarios, fortaleciendo la relación con el cliente.
Algunas cadenas ya incorporan herramientas de inteligencia artificial para prever la demanda y optimizar inventarios en tiempo real, una estrategia clave ante el problema recurrente de quiebres de stock. De acuerdo con el informe, el 40 % de los consumidores afirmó no haber conseguido su medicamento en alguna ocasión por falta de disponibilidad.
Precios, genéricos y fidelización
El componente económico es uno de los ejes centrales del cambio. Los pacientes crónicos, en particular, muestran alta sensibilidad a las variaciones de precios. En este contexto, el 75 % de los encuestados expresó su disposición a cambiar a medicamentos genéricos, lo que abre oportunidades para políticas de ahorro y sostenibilidad.
El informe sugiere modelos basados en paquetes de servicios, educación sanitaria y precios combinados, orientados a mantener la lealtad del cliente sin sacrificar márgenes. Asimismo, más de la mitad de los consumidores manifestó interés en pagar membresías o suscripciones que incluyan beneficios preventivos y descuentos.
Nuevos servicios y alianzas estratégicas
Otro hallazgo relevante es la demanda insatisfecha en áreas como nutrición, salud mental y diagnósticos dermatológicos. Estos segmentos continúan poco atendidos por los sistemas tradicionales, lo que convierte a las farmacias en posibles espacios de cobertura mediante alianzas, licencias o desarrollos internos graduales.
McKinsey identifica una tendencia hacia modelos híbridos que combinan servicios clínicos básicos, programas preventivos, suscripciones y cooperación con empresas tecnológicas. El éxito, advierte el informe, dependerá menos del tamaño de las cadenas y más de la disciplina operativa, la eficiencia logística y el enfoque centrado en el consumidor.
Desafíos regulatorios y de gestión
La expansión de servicios no está exenta de riesgos. El estudio señala que este proceso requiere inversión sostenida, marcos regulatorios claros, talento clínico calificado y sistemas de gestión de riesgos.
Uno de los principales retos consiste en crecer sin replicar las ineficiencias del sistema público ni caer en esquemas sobrerregulados que frenen la innovación. La sostenibilidad del modelo dependerá del equilibrio entre calidad, costos y accesibilidad.
Un cambio impulsado por factores estructurales
La denominada “transformación silenciosa” del sector farmacéutico responde a factores demográficos, presión sobre los costos sanitarios y nuevas expectativas de los consumidores. América Latina enfrenta costos de atención médica más altos que otras regiones, lo que limita el acceso y refuerza el papel estratégico de las farmacias.
En este escenario, su capilaridad territorial se convierte en una ventaja competitiva frente a modelos hospitalarios más centralizados y rígidos.
Alcance y respaldo del estudio
El informe se basó en una encuesta a aproximadamente 2,500 consumidores de Brasil, México, Colombia, Argentina y Guatemala, único país centroamericano incluido en la muestra.
McKinsey & Company, fundada en 1926 y con presencia en más de 65 países, es una de las firmas de consultoría más influyentes del mundo. Sus análisis suelen anticipar tendencias en sectores como salud, tecnología, energía y comercio minorista.
Perspectivas para el futuro
El estudio concluye que el futuro de las farmacias en América Latina estará marcado por una mayor integración de servicios, estrategias de precios competitivos, optimización de inventarios y una oferta que combine proximidad física con conveniencia digital.
Más allá de vender medicamentos, estos establecimientos se perfilan como actores clave en la prevención, el bienestar y la atención primaria. Su consolidación como plataformas de salud dependerá de su capacidad para innovar, adaptarse y responder a las necesidades reales de una población cada vez más exigente y vulnerable.
En este nuevo escenario, las farmacias dejan de ser espacios transaccionales para convertirse en piezas estratégicas del ecosistema sanitario regional.
