FEDA apuesta al agroturismo para diversificar la oferta turística dominicana

Hecmilio Galván plantea una mayor conexión entre agricultura, gastronomía, cultura y turismo para llevar visitantes y oportunidades económicas a las comunidades rurales

Santo Domingo, República Dominicana.– La relación entre agricultura y turismo puede ir mucho más allá del suministro de alimentos a hoteles y restaurantes. Para Hecmilio Arístides Galván Cruz, director ejecutivo del Fondo Especial para el Desarrollo Agropecuario (FEDA), el campo dominicano tiene potencial para convertirse en escenario de experiencias turísticas vinculadas con la gastronomía, la cultura, el medio ambiente, las tradiciones y la producción agropecuaria.

En ocasión del Día Mundial del Turismo, Galván Cruz explica en esta entrevista cómo el FEDA trabaja para impulsar el agroturismo, diversificar la oferta turística nacional y generar nuevas oportunidades para productores, mujeres y jóvenes en las comunidades del interior.

1. A propósito del Día Mundial del Turismo, ¿cómo visualiza el FEDA la alianza estratégica entre la producción agropecuaria dominicana y el crecimiento de nuestra industria turística?

Estoy convencido de la importancia tanto del sector turístico como del agropecuario para el país. De hecho, soy uno de los promotores de una alianza entre ambos sectores porque la veo desde diferentes perspectivas.

La primera es la compra de productos agropecuarios. Ya existe un alto consumo de productos dominicanos en el turismo, especialmente en hoteles y restaurantes. El turismo amplía la demanda de nuestros productos y puede contribuir a generar mejores precios y mayor estabilidad para los productores.

Esa relación puede mejorarse. Pienso que debemos incentivar mucho más la gastronomía dominicana dentro de la industria turística. Aunque tenemos una gran gastronomía, los restaurantes de los hoteles suelen ofrecer principalmente comida internacional. Podemos aumentar el consumo de productos dominicanos e incentivar a los turistas a conocer y consumir productos que forman parte de nuestra identidad.

La segunda gran alianza es el agroturismo, que tiene un enorme potencial para diversificar la industria turística.

También está la relación entre turismo y cultura, porque el campo dominicano tiene tradiciones que debemos recuperar, valorar y convertir en parte de nuestra oferta turística.

Tenemos, además, una relación muy importante con el medio ambiente. Los ríos, las montañas y los espacios naturales forman parte de esa experiencia.

Por eso hablamos de una cadena en la que agricultura, turismo, cultura y medio ambiente deben trabajar juntos para que el turismo dominicano continúe creciendo.

2. El tradicional modelo de sol y playa sigue siendo fuerte, pero el turismo rural está ganando terreno. ¿Cómo las iniciativas del FEDA ayudan a descentralizar el turismo?

El sol y playa es muy importante, pero no es lo único que tenemos para ofrecer. Está totalmente demostrado que las razones de visitación trascienden ese modelo.

Basta observar algunas de las ciudades más visitadas del mundo, como París, Nueva York, Londres, Roma o Barcelona. No son destinos que dependan exclusivamente del mar. Tienen una oferta basada en la historia, la cultura, la gastronomía, los monumentos, los museos y otras experiencias.

Nosotros tenemos un gran potencial en esas áreas.

La gastronomía es fundamental. Todo el mundo conoce la gastronomía francesa, peruana, mexicana o italiana, y esa gastronomía también atrae turistas. República Dominicana tiene que desarrollar mucho más ese potencial.

También debemos seguir trabajando el turismo deportivo, de cruceros, de salud, de montaña y el turismo interno.

Desde el FEDA estamos aportando a esa diversificación mediante el Programa Nacional de Fomento al Agroturismo, que busca identificar espacios y experiencias dentro de las fincas que puedan convertirse en actividades turísticas, muchas veces sin grandes inversiones.

La idea es partir de lo sencillo: identificar lo que ya existe y convertirlo en una experiencia para el visitante.

Estamos trabajando en iniciativas relacionadas con la ruta del café, la ruta del cacao, la ruta de la piña, la creación de ranchos turísticos y el desarrollo de festivales y ferias.

3. ¿Cómo proyectos como el Restaurante Ecoturístico Tilamiches, en Dajabón, y el Parque Agroecológico del Aguacate, en Cambita, pueden transformar la economía de los pequeños productores?

Es muy positivo que conozcas esos proyectos porque precisamente pueden convertirse en puertas de entrada para desarrollar el turismo en esas comunidades.

El Restaurante Ecoturístico Tilamiches puede ser una puerta para impulsar el turismo en Dajabón, mientras que el Parque Agroecológico del Aguacate, en Cambita, también representa un aporte importante.

Pero nosotros queremos ir más allá. Tenemos iniciativas y proyectos que ya existen y que podemos convertir en atractivos turísticos.

Por ejemplo, la sal de Montecristi, las ferias ganaderas, las instalaciones vinculadas a la producción agropecuaria, los centros de acopio de cacao y otros espacios pueden transformarse en lugares de interés para visitantes.

El Sendero del Cacao de Los Ríos es un buen ejemplo que podemos replicar.

También tenemos proyectos como Tierra Nueva, El Anzuelo y La Chivería, entre otros.

Todo esto genera una visión diferente: la agricultura no puede ser solamente sembrar y cosechar. La agricultura también es cultura y tiene muchas otras vertientes que debemos valorar.

Hasta elementos de nuestra música tienen vínculos con el campo. La tambora, por ejemplo, tiene una relación con materiales de origen animal. Tenemos que volver a esa valoración de nuestro patrimonio.

4. ¿Qué asistencia técnica recibe una finca tradicional para convertirse en una experiencia agroturística?

En este momento estamos en una primera fase de sensibilización. Necesitamos motivar y abrirles los ojos a los agricultores y ganaderos para que comprendan que su finca también puede ser un espacio turístico.

El proceso comenzó este año y todavía estamos dando los primeros pasos para organizar el sistema de apoyo que vamos a ofrecer.

Tenemos técnicos que dan seguimiento, asistencia y monitoreo a estas iniciativas. Nuestro aporte actualmente se concentra en tres grandes áreas: capacitación y sensibilización, asistencia técnica y acompañamiento, y posteriormente la preparación para canalizar financiamiento.

Entendemos que las instituciones financieras pueden apoyar económicamente estos proyectos, especialmente cuando logremos identificar y estructurar las iniciativas con potencial.

También estamos trabajando en Constanza, promoviendo actividades como el Festival de la Papa y el Festival de la Fresa, buscando que se establezca un mayor desarrollo del turismo agrícola en una zona que tiene un enorme potencial.

Es un proceso lento porque el agroturismo todavía es una actividad incipiente, pero estamos avanzando mediante capacitación, acompañamiento y apoyo a eventos que puedan motivar nuevos emprendimientos.

5. ¿Cómo trabaja el FEDA para fortalecer la gastronomía y el consumo de productos dominicanos dentro del turismo?

Debo reconocer que en la parte comercial no intervenimos directamente porque no es una competencia específica del FEDA. Nuestra labor está más enfocada en el fomento de la producción, la siembra, la capacitación y la tecnificación de los productores.

Sin embargo, tenemos un trabajo importante en el área gastronómica mediante el programa “Consume lo Nuestro”, cuyo centro es precisamente fomentar actividades gastronómicas con productos dominicanos.

Hemos impulsado los grandes calderos en actividades y ferias, así como cooking shows en diferentes pueblos, donde mostramos platos dominicanos y el uso de productos nacionales.

En esta gestión hemos realizado más de mil cooking shows y actividades vinculadas con la gastronomía.

Además, participamos en entre 80 y 90 ferias al año en diferentes puntos del país. Estas actividades tienen un componente gastronómico y permiten promover nuestros productos.

Considero que uno de los logros de los últimos años ha sido posicionar la gastronomía dominicana. Es un trabajo que tiene muchos años, pero actualmente vemos que en diferentes espacios se habla cada vez más de la comida dominicana y de su importancia.

6. ¿Qué papel juegan las mujeres y los jóvenes en la creación de nuevos emprendimientos ecoturísticos y artesanales?

Estamos convencidos de la importancia de trabajar con la población en sus propias comunidades y, especialmente, de crear oportunidades para mujeres y jóvenes.

Por eso desarrollamos programas como Madres del Campo y Agropecuarios del Mañana, que trabajan con estos segmentos en materia productiva, pero que también estamos comenzando a vincular con el turismo.

Las mujeres tienen un papel fundamental. Son excelentes artesanas, están presentes en muchas actividades sociales y tienen también un gran aporte que hacer en la gastronomía.

Los jóvenes, por su parte, aportan ideas, innovación, nuevas formas de comunicación, redes sociales y herramientas de marketing.

Sin estos dos segmentos, el desarrollo no puede darse plenamente.

Las ferias también cumplen una función importante porque son espacios donde los emprendedores pueden probar sus productos, saber si tienen aceptación y determinar si existe un mercado.

Una feria tiene una fecha y un lugar determinados, y eso obliga al emprendedor a prepararse. Allí descubre si lo que está haciendo tiene futuro y también encuentra motivación para continuar.

En el país existe una gran cantidad de jóvenes emprendiendo en diferentes áreas de la vida económica y social, y creo que estamos viendo un buen comienzo tanto en el emprendimiento como en la diversificación del turismo.

“El agroturismo es mucho más que visitar una finca”

¿Cuál es el próximo paso para consolidar esta apuesta?

El agroturismo ya comenzó y la diversificación turística también. Ahora tenemos que continuar y, sobre todo, invertir más recursos.

Cuando hablamos de agroturismo estamos hablando de mucho más que visitar una finca. Estamos hablando de integrar la producción agropecuaria con la cultura, la gastronomía, el medio ambiente, la montaña, las tradiciones y las experiencias.

Incluso existe un turismo industrial que también podemos desarrollar. Por ejemplo, que los visitantes puedan conocer cómo se fabrica un producto, cómo se produce el tabaco o cómo funcionan determinadas industrias.

Tenemos muchas ofertas que desarrollar.

Desde el FEDA estamos aportando desde el campo para que esa diversificación sea una realidad. Es un proceso que apenas comienza, pero ya existen iniciativas concretas y una mayor conciencia de que el campo dominicano puede ser también un destino turístico.

La meta debe ser que agricultura, cultura, medio ambiente y turismo trabajen como parte de una misma cadena y que esas oportunidades lleguen directamente a las comunidades.