En la era de la hiperconectividad, las fronteras entre la realidad, el juego y la identidad parecen diluirse cada vez más. Un fenómeno que ha encendido las alarmas de padres, educadores y psicólogos es el de los Therians: una comunidad compuesta mayoritariamente por jóvenes, adolescentes y hasta niños que afirman identificarse, a un nivel espiritual o psicológico, como animales no humanos.
Lo que comenzó como una subcultura en foros de internet se ha transformado, gracias a algoritmos de redes sociales como TikTok e Instagram, en una tendencia visualmente atractiva pero conceptualmente confusa que plantea interrogantes sobre el desarrollo de la personalidad en la infancia.
¿Qué es un Therian? Análisis del concepto
Según la literatura digital y los testimonios de la propia comunidad, la «theriantropía» se define como la creencia de ser un animal en un cuerpo humano. A diferencia de los Furries (quienes disfrutan del arte y el disfraz de animales antropomórficos como un pasatiempo), los Therians sostienen que su conexión es una identidad intrínseca.
- El «Theriotipo»: Es el animal específico con el que se identifican (lobos, gatos, perros y zorros son los más comunes).
- Conductas asociadas: Los seguidores de esta tendencia suelen practicar quadrobics (correr o saltar en cuatro patas) y utilizar accesorios como máscaras de felinos o colas de piel.

El impacto de las redes sociales y la confusión informativa
El problema central, como bien señalas, radica en la difusión de información sin filtros. Las redes sociales han «estetizado» la conducta, presentándola como una forma de «liberación» o «autoexpresión», pero omitiendo las implicaciones en la formación del sentido de realidad en menores de edad.
- Validación de la despersonalización: Al promover que es posible «ser» algo distinto a un ser humano, se puede interferir en el proceso natural de consolidación de la identidad durante la pubertad.
- Efecto de contagio social: Muchos expertos señalan que el auge de los Therians es un «contagio social» impulsado por la necesidad de pertenencia a un grupo «especial» o «único» en el entorno digital.
Perspectiva Psicológica: El riesgo para los niños
Hasta el momento, diversos artículos de especialistas en salud mental han publicado advertencias sobre tres puntos específicos:
- Escape de la realidad: El uso de estas identidades puede ser un mecanismo de defensa o escape ante el acoso escolar (bullying) o la ansiedad social.
- Falta de sentido común en la crianza: La tendencia invita a los padres a «validar» estas conductas como si fueran orientaciones inamovibles, lo que impide que el niño aprenda a diferenciar entre la imaginación creativa y la realidad biológica.
- Desarrollo de la personalidad: Entre los 6 y 12 años, el cerebro infantil está en una etapa crítica de razonamiento lógico. Presentarles información que sugiere que pueden «cambiar de especie» puede generar disonancias cognitivas profundas.
«La comunicación no debe solo informar, debe formar. Cuando las redes sociales promueven identidades alternativas como verdades absolutas, se pierde el sentido común que sostiene la estructura social.»
