Las inversiones en los pueblos indígenas, los jóvenes y las mujeres son esenciales para combatir el cambio climático en América Latina y el Caribe

De acuerdo con un nuevo informe publicado hoy por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), los proyectos de desarrollo que integran inversiones dirigidas a los pueblos indígenas, los jóvenes y las mujeres del medio rural con medidas de adaptación al cambio climático tienen más probabilidades de tener éxito en América Latina y el Caribe.

Según los datos arrojados, la ventaja de América Latina y el Caribe, basados en un examen de todos los proyectos que reciben apoyo del FIDA en la región, se muestra que, con este enfoque holístico que abarca asimismo las inversiones dirigidas a mejorar la nutrición, se logra un impacto sostenible y se reducen al mínimo los desequilibrios y los riesgos.

“Dedicarse a una cosa sin la otra es una receta que solo produce beneficios a corto plazo”, señala Margarita Astralaga, Directora de la División de Medio Ambiente, Clima, Género e Inclusión Social del FIDA, “pero al invertir en todas las esferas verdaderamente estamos sentando las bases para que 17 millones de explotaciones familiares de la región logren un rendimiento sostenible a largo plazo”.

“Debemos actuar ahora mismo, ya que es hoy que los efectos del cambio climático están afectando a los agricultores familiares, no mañana”, añade.

Los ejemplos extraídos del informe demuestran el impacto de este enfoque múltiple. En Haití, los proyectos que reciben apoyo del FIDA derriban la discriminación contra la mujer en la agricultura, que antes socavaba los esfuerzos de capacitar a los agricultores en la manera de adaptarse al cambio climático. Actualmente, se prevé que la inseguridad alimentaria en los hogares encabezados por mujeres disminuirá del 85 % al 50 % de aquí a 2023.

En toda la región, gracias a las inversiones en la creación de redes sólidas de jóvenes, ha aumentado la comprensión entre los agricultores jóvenes de las mejores prácticas de adaptación al cambio climático. En Colombia, la red de 2 200 miembros distribuidos en 70 sucursales locales logró recaudar más de USD 2 millones del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural en apoyo de la agricultura en pequeña escala.

La inspiración en los sistemas de conocimientos indígenas también está generando beneficios. En la cuenca del Amazonas, las comunidades indígenas están volviendo a introducir cultivos autóctonos resistentes que son más resilientes a condiciones climáticas impredecibles. Este año las pérdidas de cultivos relacionadas con el clima han disminuido en un 20 %.

“El FIDA seguirá estando a la vanguardia en lo referente a formas innovadoras para que los agricultores familiares de América Latina y el Caribe y de todo el mundo se adapten al cambio climático”, dice Astralaga. “También seguirá abogando por la función sin igual que desempeñan los agricultores familiares al hacer que los países en desarrollo estén cada vez más cerca de cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, en especial de erradicar el hambre y la pobreza”.

Para solicitar entrevistas: Brian Thomson, teléfono móvil: (+39) 36 6612 1101; correo electrónico: [email protected]

Notas para los redactores: Para 2021, el FIDA procurará que en el 100 % de los proyectos de la región de América Latina y el Caribe se haya incorporado sistemáticamente la sostenibilidad ambiental y el clima. Además, el 25 % de los fondos destinados a inversiones deberán centrarse en el clima, el 25 % de los proyectos deberán contribuir a transformar las relaciones de género, el 50 % de los proyectos deberán tener en cuenta la nutrición y el 50 % de los proyectos deberán incorporar cuestiones relacionadas con los jóvenes.

Enlaces:

La ventaja de América Latina y el Caribe

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