El acceso a servicios seguros de agua corriente y redes sanitarias eficientes marca la línea divisoria entre la prevención y el brote de enfermedades epidemiológicas. En Punta Cana, la agenda de la VII Conferencia Latinoamericana de Saneamiento ha servido de plataforma para acelerar los compromisos estatales en salud ambiental.
El ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, encabezó una serie de mesas de trabajo bilaterales con agencias multilaterales para financiar e implementar soluciones técnicas. El objetivo de fondo apunta a elevar la resiliencia climática de las infraestructuras de suministro ante la frecuencia de desastres naturales en el Caribe.
Alianzas multilaterales para mitigar riesgos ambientales
Las sesiones de trabajo coordinadas junto al Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA) sumaron el respaldo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Esta articulación técnica busca robustecer la vigilancia de la calidad del recurso en las provincias desfavorecidas.
Durante los intercambios, el gabinete de salud dominicano gestionó el acompañamiento especializado de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Los convenios priorizan la intervención en los determinantes sociales de la salud familiar.
Monitoreo técnico con el Instituto Sueco
Una de las novedades de la cumbre fue el acercamiento con el Instituto Sueco de Investigación Ambiental (IVL). La incorporación de este socio científico facilitará la puesta en marcha de proyectos piloto basados en tecnologías de saneamiento sostenible y medición avanzada de contaminantes.
La delegación local también coordinó estrategias con el movimiento global Sanitation and Water for All (SWA). El propósito es alinear los programas de higiene con las metas de desarrollo sostenible estipuladas para América Latina y el Caribe.
Estructura técnica y preparación ante emergencias
Las autoridades sanitarias destacaron que la gestión de agua, saneamiento e higiene guarda una relación directa con los planes nacionales de contingencia. El enfoque sectorial abandona la respuesta reactiva para consolidar estructuras sólidas de prevención ante desastres y brotes de vectores.
En las mesas de diseño participaron los viceministros Gina Estrella Ramia, de Gestión de Riesgos y Atención a Desastres; Yudelka Batista, de Fortalecimiento y Desarrollo; y Eladio Pérez, de Salud Colectiva. La comitiva unificó los criterios de supervisión técnica que asumirán los inspectores de campo.
El éxito real de los acuerdos de LatinoSan 2026 dependerá de la velocidad institucional para traducir los memorandos en acueductos eficientes y plantas de tratamiento operativas. La salud colectiva se juega su sostenibilidad en la pureza del flujo que llega a los hogares dominicanos.

