Mi dimisión en Acroarte

Mi reciente decisión de renunciar a la Secretaría General de Acroarte por la plancha amarilla, que encabezó Alexis Beltré se debe únicamente a un asunto de integridad particular.

En vista de que se ha querido utilizar mi dimisión para agudizar los conflictos en el seno de Acroarte, quiero aclarar, que mi salida de la directiva no significa que dé la espalda a la institución. Mucho menos que esté a favor o en contra de un equipo determinado. “No tengo grupo”.

Veo a cada miembro de Acroarte como un compañero, por lo tanto, todos y cada uno de ellos merecen mi respeto. Pese a mi decisión de no ser parte de la directiva, seguiré firme como hasta ahora.

En la próxima asamblea, estaré sentada, como de costumbre, ejerciendo mis derechos y cumpliendo con mis deberes.

Apoyé a la saliente directiva encabezada por Emelyn Baldera, y lo volvería a hacer, si fuese necesario. Apoyaré a Alexis, como apoyaría a cualquier otro miembro que pueda dirigir los destinos de la institución.

En la misiva, con la que desisto, al cargo en la nueva directiva, expreso mis motivos de manera clara y precisa.

Mi decisión fue tomada, luego de ver cómo la institución se sumerge en una crisis derivada de la manera errática con que la Junta de Elecciones manejó el proceso electoral.

No está en mi ánimo ocupar un cargo que un amplio número de miembros consideraría ilegítimo.

Mis convicciones no me permiten juramentarme en una posición en medio de una sombra de dudas y cuestionamientos.

Entiendo que la convocatoria a la juramentación se realizó de manera apresurada, y en lo personal no estoy de acuerdo.

Creo que en vista de que hay un proceso judicial abierto en los tribunales dominicanos, se debió buscar otra salida a la situación, o al menos esperar que sea evacuada una sentencia que permita continuar el proceso.

La decisión de la junta de Elecciones de declarar válido un voto nulo, obviando un acta notarial, firmada y sellada por una figura con fe pública en Nueva York, (fuera de nuestra jurisdicción), podría derivar serias implicaciones legales, que afectan a la institución.

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