Mons. Daniel Lorenzo Vargas celebra su 49 Aniversario Presbiteral, dando gracias a Dios por una vida entregada al servicio de los más pobres

Por Esmirna Gómez.-

Santo Domingo Norte.– Entre oraciones, cantos, abrazos y emotivos testimonios de gratitud, Mons. Daniel Lorenzo Vargas celebró sus 49 años de vida sacerdotal durante una solemne Eucaristía realizada en el Santuario de Schoenstatt, donde fieles, sacerdotes, agentes de pastoral, familiares, amigos se unieron para dar gracias a Dios por casi cinco décadas de entrega generosa al anuncio del Evangelio y al servicio de los más necesitados.

La celebración estuvo marcada por un profundo ambiente de acción de gracias y reconocimiento a la trayectoria de un sacerdote que ha dedicado su ministerio a acompañar a las comunidades más vulnerables, especialmente en campos, barrios y zonas rurales del país.

La Eucaristía fue concelebrada por el padre Gregorio Santana, el padre Cecilio Castillo y el Arcipreste de la zona Guanuma-Villa Mella, padre José Altagracia, quien tuvo a su cargo la proclamación del Evangelio.

Durante su homilía, Mons. Vargas reflexionó sobre la figura del profeta Elías como ejemplo de fidelidad a Dios en medio de los desafíos de cada época. Exhortó a los presentes a mantener firme la fe, a no dejarse seducir por ideologías o tendencias que aparten del camino del Señor.

“Elías es para todos nosotros un ejemplo de que quien ama al Señor no puede unir ese amor a otros dioses, a otras ideologías o tendencias que vayan contra la voluntad de Dios”, expresó.

Asimismo, destacó la riqueza espiritual contenida en la oración del Padre Nuestro, definiéndola como una auténtica hoja de ruta para la vida cristiana, centrada en la fraternidad, la paz y el cumplimiento de la voluntad de Dios.

Uno de los momentos más conmovedores de la celebración llegó cuando recordó los inicios de su ministerio sacerdotal y renovó públicamente el compromiso que hizo al momento de su ordenación.

“Hace 49 años inicié este ministerio en este mismo lugar, y siempre he querido ser fiel al deseo que presenté al Señor antes de mi ordenación: trabajar con los más pobres entre los pobres, sin dejar de servir a todo el pueblo de Dios”, manifestó con emoción.

Al evocar el camino recorrido, agradeció a Dios por permitirle caminar junto a la gente sencilla, compartir sus alegrías , sufrimientos, anunciar la Palabra como fuente de esperanza y transformación.

“Nunca me he sentido solo. Siempre he contado con personas que me aman, que oran conmigo y que han caminado a mi lado”, afirmó.

UN HOMENAJE CARGADO DE GRATITUD Y AFECTOS.

Al concluir la Eucaristía, el Equipo de Animación Pastoral Arquidiocesano sorprendió a Mons. Daniel Lorenzo Vargas con un emotivo homenaje que reunió testimonios de representantes de comunidades, movimientos eclesiales, colaboradores y familiares que han sido testigos de su incansable labor pastoral.

En nombre del equipo, sus integrantes destacaron que para ellos Mons. Vargas ha sido mucho más que un pastor.

“Para nosotros no es solamente el pastor; es el amigo, el padre y el hermano. Nos ha formado en el camino y continúa formándonos en la Palabra de Dios”, expresaron.

Durante el reconocimiento fueron recordadas las múltiples iniciativas de evangelización, formación y desarrollo comunitario impulsadas por el sacerdote a lo largo de su ministerio. Los participantes resaltaron cómo su visión pastoral contribuyó al fortalecimiento de numerosas comunidades rurales, promoviendo la educación, la solidaridad y el crecimiento humano de cientos de familias.

Representantes de distintas localidades compartieron testimonios sobre el acompañamiento brindado por Mons. Vargas a jóvenes, campesinos y familias de escasos recursos, señalando que gracias a su orientación muchos lograron acceder a estudios superiores, convertirse en profesionales y desarrollar proyectos de vida en beneficio de sus comunidades.

Particularmente emotivas fueron las palabras de miembros de comunidades donde ejerció su ministerio, quienes destacaron que su labor trascendió la predicación para convertirse en una auténtica obra de promoción humana.

“Nos enseñó a creer en Dios, pero también a creer en nuestras capacidades. Ayudó a fortalecer nuestras comunidades y a sembrar esperanza donde parecía no haber oportunidades”, expresaron algunos de los presentes.

La familia del prelado también tuvo una participación especial en el homenaje. Su hermana recordó con emoción cómo desde muy joven Daniel Lorenzo Vargas asumió la misión de evangelizar y acompañar a quienes le rodeaban, convirtiéndose en una referencia espiritual para generaciones enteras en Yamasá.

“Lorenzo es un tesoro de nuestra comunidad. Ha sido guía, hermano, evangelizador y acompañante de muchas generaciones”, afirmó.

Los integrantes del Equipo de Animación Pastoral destacaron además que la vida de Mons. Vargas ha estado marcada por la sencillez, la perseverancia, la cercanía con los pobres y una permanente preocupación por quienes más sufren, sin distinción de condición social o religiosa.

En medio de prolongados aplausos, muestras de cariño recibidas Mons. Lorenzo vargas
Visiblemente emocionado por agradeció el homenaje y reafirmó su deseo de continuar sirviendo mientras Dios le conceda fuerzas.

“Solo pido a Dios que nos permita seguir haciendo el bien a todos y para todos”, expresó, provocando una cálida ovación entre los presentes.

La celebración se convirtió en una auténtica fiesta de de fé, gratitud, dónde se nota las huellas que ha dejado el sacerdote.