Una alianza que abre puertas a la educación superior en RD
La Asociación de Productores de Cigarros de la República Dominicana (PROCIGAR) y la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA) sellaron un acuerdo que busca traducirse en oportunidades concretas para jóvenes dominicanos. Se trata del programa de becas Más Allá del Umbral (MAU), una iniciativa que pone el foco en la educación como vía real de movilidad social.
El convenio, firmado en la sede de UTESA, marca el inicio de un esfuerzo conjunto que va más allá de lo institucional. En esencia, apuesta por identificar talento, acompañarlo y ofrecerle herramientas para avanzar en un contexto donde el acceso a la educación superior sigue siendo un reto para muchos.

Durante el acto, el presidente y canciller del sistema corporativo UTESA, Frank Rodríguez González, subrayó que el programa se alinea con la misión de la universidad. Explicó que la institución trabaja para formar profesionales que respondan a las demandas del país, conectando la academia con el sector productivo.
Por su parte, el presidente de PROCIGAR, Litto Gómez, fue directo al punto: la educación, dijo, sigue siendo uno de los motores más efectivos para el desarrollo. A su juicio, invertir en jóvenes es apostar por el crecimiento del país y por el bienestar de sus familias.
El programa MAU tiene un origen particular. Nace de una historia personal que encontró eco dentro de PROCIGAR y terminó convirtiéndose en una propuesta de alcance colectivo. Está inspirado en la memoria de Mauricio, un joven que estaba a las puertas de iniciar su vida universitaria. A partir de esa experiencia, la iniciativa busca acompañar a otros jóvenes en ese mismo momento decisivo: el paso hacia la educación superior.

Para Catherine Llibre, miembro del comité ejecutivo de PROCIGAR, el proyecto tiene una carga emocional que no se pierde en lo operativo. Asegura que MAU está impulsado por valores como el compromiso y la gratitud, pero sobre todo por la intención de abrir caminos donde antes no los había.
El programa no parte de cero. Se suma a una línea de trabajo que PROCIGAR ha desarrollado durante años en distintas áreas sociales. La organización ha estado vinculada a iniciativas de salud, apoyo comunitario, cultura y vivienda, siempre con el objetivo de mejorar la calidad de vida en sectores vulnerables.
En este caso, el enfoque está en la formación. Los beneficiarios de MAU no solo recibirán apoyo económico para sus estudios. También contarán con acompañamiento académico, acceso a pasantías y oportunidades de inserción laboral, además de experiencias que pueden incluir certificaciones y proyección internacional.
La alianza también tiene un componente estratégico. Tanto PROCIGAR como UTESA coinciden en la necesidad de reducir la distancia entre la educación y el mercado laboral. La idea es formar perfiles que respondan a las necesidades reales del país, al tiempo que se fomenta el emprendimiento y la innovación.
Con este acuerdo, ambas instituciones refuerzan su presencia en Santiago y la región del Cibao, apostando a consolidarlas como polos de desarrollo y conocimiento. Más allá de los números o las metas a corto plazo, el programa MAU apunta a algo más difícil de medir: la posibilidad de cambiar trayectorias de vida a través de la educación.

