El psiquiatra Luis Ortega sostuvo este viernes que los psicópatas y antisociales “nacen”, y que es el entorno social el que define si esos rasgos genéticos se expresarán en conductas destructivas o en formas de liderazgo.
“Los antisociales y psicópatas nacen. Esa parte genética el ambiente lo puede activar o no. Hay personas que son líderes, políticos, empresarios que son psicopáticos, pero no quiere decir que sean malos o que hagan conductas negativas”, explicó el especialista durante una entrevista en el programa Matutino Su Mundo.
Señales tempranas y la importancia de la empatía
Ortega advirtió que los rasgos psicopáticos suelen evidenciarse desde la infancia, a menudo a través de comportamientos como la crueldad repetitiva hacia los animales o la incapacidad de mostrar empatía ante el sufrimiento ajeno.
“Si tú ves a un niño que cada vez que alguien se cae se pone a reír, eso puede ser un rasgo psicopático. Esas conductas no comienzan en la adultez, comienzan en la niñez”, puntualizó.
En este sentido, destacó que la empatía —la capacidad de ponerse en el lugar del otro— es un elemento crucial tanto para identificar como para prevenir el desarrollo de conductas antisociales.
Alerta ante el deterioro social y la violencia
El psiquiatra expresó preocupación por el deterioro de la salud mental en República Dominicana y la normalización de la violencia en distintos entornos. Advirtió que la combinación de aislamiento social, impulsividad y desestructuración comunitaria incrementa el riesgo de que individuos con predisposición psicopática cometan actos extremos.
“Vamos a ver casos más frecuentes si no se toman medidas a tiempo”, alertó Ortega.
A la vez, diferenció entre quienes poseen rasgos psicopáticos sin llegar a delinquir y aquellos que, debido a factores de vulnerabilidad social y cultural, cruzan el umbral hacia la criminalidad.
Casos recientes que estremecen al país
Los planteamientos del especialista coinciden con una serie de hechos de violencia extrema ocurridos en los últimos meses:
- Ensanche Isabelita, Santo Domingo Este. Pennsylvania Mercedes Jiménez Valdez, de 36 años, envenenó a sus tres hijos —de 7, 9 y 11 años— antes de quitarse la vida.
- Mao, Santiago Rodríguez. José Guerrero Quezada, de 38 años, asesinó y descuartizó a su hermana Mildred Estefanía, de 35, tras una disputa familiar.
- Charles de Gaulle, Santo Domingo Este. La primer teniente médico Ana Josefa García Cuello, de 44 años, decapitó a su hija de seis años en el interior de su residencia.
Estos hechos, señaló Ortega, reflejan cómo la convergencia de predisposición individual y un entorno social hostil puede desencadenar episodios de violencia inconcebibles.
Una llamada a la prevención
El psiquiatra concluyó subrayando la urgencia de fortalecer las políticas de salud mental, promover la educación emocional desde edades tempranas y atender los indicadores de riesgo en niños y adolescentes, antes de que se conviertan en tragedias.