Queja y desahogo: Cuando no existe control y cada quien hace lo que le parece.

Desde hace más de un año los residentes del sector Urbanización Tropical-Metaldom estamos viviendo un infierno con el uso del Malecón por desaprensivos e irresponsables que lo utilizan para hacer demostraciones de fuerza con vehículos preparados para correr, quemando y chirriando las gomas produciendo un ruido espantoso y el olor insoportable que no nos permite respirar.

Además de la música hasta las 4 o 5 de la mañana del día siguiente.

Para esto último utilizan el parqueo que el Ayuntamiento le construyó a Unicaribe, el cual refleja al otro día la calidad de las personas que asisten a éstos eventos, quienes dejan las botellas de alcohol, los vasos, las fundas plásticas y demás objetos tirados a lo largo del parqueo, sin importarles absolutamente nada (en el lugar existen tachos de basura, pero no los usan).

Estos personajes que por los vehículos que usan y la forma en que queman gasolina y gomas parece que no les cuesta nada conseguirlos o de lo contrario son millonarios o nuevos ricos, o hijos de políticos que lo consiguen todo fácil, no piensan que en el sector vivimos personas que en su mayoría somos mayores de edad, muchos de nosotros con problemas respiratorios, que el humo contaminante de las gomas afectan nuestra salud, que el ruido y la música hasta altas horas de la noche no nos deja dormir.

Ellos no piensan en nada de eso, ni les importa. Pero peor son las autoridades que deben controlar éste desastre, que no hacen nada por las personas afectadas, si las llamamos a través del 911 viene la policía y no se sabe para qué, porque todo sigue igual, semanas tras semanas.

Hemos llegado a pensar que quienes montan éste autódromo-fiesta improvisado tienen mucho poder porque hacen lo que quieren, sin control alguno, utilizando un área pública, queremos creer que sin permisos, porque de lo contrario, si tuvieran permisos, habría que ver quién es el sinvergüenza del gobierno que otorga permisos para hacerle semejante maldad a un barrio de más de 3.000 personas, trabajadoras, que pagan impuestos, que necesitan descansar y vivir en paz.

Los residentes del sector Tropical–Metaldom esperamos que alguien se conduela de nosotros y que por favor pongan orden en un país donde el desorden se ha hecho costumbre, la opulencia y el desparpajo de los nuevos ricos y las clases pudientes sin moral se hacen notar, creyéndose los dueños del universo y llevándose a todo el mundo por delante.

Ojalá volvamos algún día a poner a las personas por delante de las cosas materiales y volvamos a ser dignos y solidarios y por sobre todas las cosas volvamos a ser humanos.

Graciela Castel

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