República Dominicana en aguda crisis

Aunque para muchos generalizar podría ser exagerado de mi parte, debo decir que sin temor a equivocarme, la República Dominicana atraviesa una de las crisis más agudas de los últimos 50 años.

Tristemente, la democracia se desmorona ante nuestros ojos y la falta de integridad se adueña de las diversas instituciones sociales, gremiales y políticas del país.

Lo acontecido recientemente con las elecciones municipales, muestra solo una parte del deterioro social y moral por el que atraviesa la República Dominicana.

En circunstancias aún no esclarecidas, se quiso coartar la libertad de expresarse que tiene el ciudadano a través de las urnas.

Con este hecho  quedó evidenciada la vulnerabilidad del voto automatizado, que ya había sido objeto de cuestionamientos por el ex presidente Leonel Fernández,  en las primarias simultaneas realizadas el 6 octubre del 2019.

Indiscutiblemente el voto es la única arma que tiene el ciudadano para expresarse, y lo que sucedió con el proceso electoral pautado para el pasado domingo 16 de febrero, más que vergonzoso, es un crimen contra la democracia, contra la institucionalidad, contra el Estado mismo.

En ese sentido, me permito gritar a viva voz  “que no muera la democracia”, que volvamos con más fe a las urnas, que vayamos y votemos en masa en la nueva fecha que deberá convocar la Junta Central Electoral.

Que aflore la cuantía del voto, el valor ético de elegir, que es un derecho inalienable de cada ciudadano. ¡Que prime el principio de la democracia, la verdad, la justicia!

Sobre la decisión de la Junta

Al suspender las elecciones debido al aparente intento de fraude disfrazado de “falla técnica ”, la Junta Central Electoral hizo lo correcto, sin embargo, en las próximas hora debe circular un acto administrativo declarando nulo el pasado proceso.

La Ley 15-19 (Orgánica de Régimen Electoral) establece un plazo de 30 días para la realización de los nuevos comicios, y para el 24 de abril, las autoridades escogidas mediante el voto, deben asumir sus roles, por lo tanto el mes de marzo será decisivo para la democracia.

El país necesita que le rindan cuentas. No es negociable el hecho de que los responsables de esta catástrofe moral, sean descubiertos y sobre todo, sean sancionados con la vara de la justicia.

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