El DATE 2026 marca un hito: Proyectan 12 millones de visitantes este año
PUNTA CANA. – En el corazón de la industria turística dominicana, las estadísticas suelen ser frías, pero en la inauguración del Dominican Annual Tourism Exchange (DATE) 2026, los números cobraron una vida distinta: la de una nación que ha aprendido a convertir las crisis en escalones para subir más alto.
David Collado, ministro de Turismo, no subió al estrado para leer un informe de gestión. Llegó para contar una historia de resiliencia. Con el auditorio lleno, rodeado de la élite hotelera, inversionistas y figuras clave de la cadena de valor, el ministro dejó claro que el «éxito» no es una palabra que se toma a la ligera en este sector.
Del 2025 al futuro: Cifras que convencen El recuento es impresionante. República Dominicana cerró el 2025 con 11.6 millones de visitantes. Pero si alguien pensó que eso era un techo, el 2026 ha venido a demostrar lo contrario. Con 3.7 millones de visitantes solo en el primer trimestre, el país ha crecido un 10% respecto al año pasado y un asombroso 64% frente al 2019. La meta para este año es clara: romper la barrera de los 12 millones.

Para Collado, este crecimiento no es fruto del azar. «No es suerte», aseveró, señalando que la estrategia fue pivotar mercados justo a tiempo. Cuando la guerra entre Rusia y Ucrania cerró las puertas de Europa, la estrategia se volcó hacia Canadá y Estados Unidos. Cuando la incertidumbre política en Norteamérica asomó, el país miró hacia el Cono Sur. Los resultados hablan solos: crecimientos de doble dígito en Argentina, Colombia, Chile y Brasil.
La descentralización: El nuevo mantra Quizás el punto más ambicioso del discurso fue el énfasis en la descentralización. Ya no se trata solo de Punta Cana —aunque siga siendo la joya de la corona—. El ministro resaltó la creación de Miches como un destino nacido en tiempo récord, con ocupaciones que rozan el 100%. Habló de Pedernales, del relanzamiento de Puerto Plata y del potencial de Samaná.
El mensaje es nítido: el modelo dominicano ya no se limita al «todo incluido» de sol y playa. La apuesta es por la diversificación: turismo de convenciones, cultural, deportivo y religioso. «Somos el único país que tiene un hotel W all inclusive. Las grandes marcas se están adaptando a nuestro modelo», destacó con orgullo.

Más que habitaciones: El encadenamiento productivo El turismo dominicano ha dejado de ser una isla dentro de la economía. Collado recordó que más del 40% de los insumos del sector hotelero provienen de la producción local, inyectando más de 3,000 millones de dólares anuales a la agropecuaria y la industria nacional.
Cerró su intervención con un llamado a no dormirse en los laureles, porque para él, ahí comienza el declive. Rodeado de una alianza público-privada que calificó como «un caso de éxito mundial», el ministro dejó una invitación abierta a los inversionistas internacionales: Dominicana está abierta, es sólida y tiene el motor encendido.
Mientras los pasillos del DATE 2026 se llenan de contratos y apretones de manos, queda claro que el turismo dominicano no es solo una coyuntura económica. Es, sobre todo, una historia de fe en el trabajo, en la gente y en un destino que, tras haber superado las pruebas más duras, hoy mira al horizonte con la ambición de quien sabe que su mejor momento apenas comienza.

