Liderazgo dominicano impulsa la educación técnica como eje competitivo
Punta Cana se ha transformado esta semana en el centro neurálgico del talento técnico de América. La Asamblea General de WorldSkills Américas 2026 ha dejado de ser un simple encuentro de burócratas y académicos para convertirse en una hoja de ruta necesaria: el continente ha decidido que, para competir en la economía global, el talento técnico ya no es un «plan B», sino el motor principal.
La premisa de este encuentro en tierras dominicanas es clara: la innovación, la inclusión y la productividad no se logran por decreto, sino a través de una formación profesional que realmente entienda las demandas del siglo XXI. Durante el Foro de Líderes, quedó patente que la brecha entre lo que las empresas necesitan y lo que las escuelas enseñan debe cerrarse, y rápido.

Maira Morla Pineda, directora del INFOTEP, fue contundente durante su intervención. No basta con tener la intención de educar; se requiere una articulación real entre el sector público, el privado y la fuerza laboral. Según Morla, la formación técnica ha dejado de ser un complemento para convertirse en el pilar sobre el que descansa el desarrollo económico regional. Esta visión fue respaldada por Francis Hourant, presidente de WorldSkills International, quien no escatimó elogios para el modelo dominicano, señalándolo como un referente a seguir para elevar la productividad regional.
Pero, ¿qué significa esto en la práctica? La agenda fue más allá de los discursos. El ministro Rafael Santos Badía puso sobre la mesa los retos críticos de la educación superior ante el tsunami de la inteligencia artificial y la transformación del empleo. No se trata solo de enseñar a usar una herramienta, sino de adaptar la gobernanza educativa. Los debates giraron en torno a temas que antes eran ajenos a las aulas tradicionales: gobernanza tripartita, modelos de formación dual y el uso de inteligencia de datos para entender hacia dónde se mueve el mercado laboral.

El mensaje de los expertos es unánime: la clave está en el programa ProDual y en la capacidad de anticiparse. El mercado laboral ya no espera a que los planes de estudio se actualicen cada cinco años; exige agilidad. La formación técnica hoy debe ser el puente que conecte las aspiraciones de millones de jóvenes latinoamericanos con empleos de calidad. Si el sistema educativo no es capaz de ofrecerles esa seguridad, la región seguirá perdiendo su mayor activo: su gente.
Con este encuentro, República Dominicana, a través del INFOTEP, ratifica su posición como líder regional. Punta Cana no solo ha servido como anfitrión de un evento de etiqueta, sino como el espacio donde se ha validado una visión compartida: construir economías más resilientes no es posible sin un talento técnico robusto. El desafío ahora es trasladar estas conclusiones de los salones de conferencias a los talleres, a las industrias y a los planes de vida de cada joven que hoy busca una oportunidad en el mundo del trabajo. El compromiso está firmado; ahora toca ejecutarlo.

