Más de 250 voluntarios, entre periodistas y ejecutivos del Banco Popular, plantaron 6,000 árboles en una jornada que asegura el futuro hídrico de cinco millones de personas.
Hay mañanas en las que el trabajo periodístico cambia la grabadora por la coa, y el asfalto de la ciudad por el lodo fértil de Los Montones. Este fin de semana, el Voluntariado Popular del Banco Popular Dominicano, en una alianza ya tradicional con comunicadores y líderes digitales de la región Norte, se adentró en la comunidad de Mezquino para cumplir con una misión vital: devolverle vida a la subcuenca del río Bao.
No fue una jornada cualquiera. En un terreno de 107 tareas, el grupo logró sembrar 6,000 plantas de 31 especies distintas, la gran mayoría nativas y algunas incluso rescatadas del «Libro Rojo» de especies amenazadas. Esta acción no es solo un gesto simbólico; es una inversión a largo plazo en la «fábrica de agua» más importante del país, capaz de abastecer a casi la mitad de la población dominicana.

Tecnología y naturaleza: El secreto del 80% de supervivencia
En este 2026, la reforestación también se apoya en la ciencia. Para garantizar que el esfuerzo no se pierda ante las variaciones climáticas, se utilizó un hidrogel especializado. Este componente actúa como un reservorio hídrico en las raíces, asegurando que las plantas retengan la humedad necesaria y elevando su tasa de supervivencia al 80%.
Cuando estos árboles alcancen su madurez, el impacto será masivo: capturarán casi 2,000 toneladas de CO2 y tendrán la capacidad de almacenar 18 millones de litros de agua anualmente. Cifras que, más allá de la estadística, significan resiliencia para nuestro ecosistema.

«La economía de la bondad»
Durante la jornada, José Mármol, vicepresidente ejecutivo de Comunicaciones Corporativas del Grupo Popular, compartió una reflexión que resuena con la filosofía de DiarioSocialRD.com. Habló de una «economía de la bondad», donde el progreso se mide por la capacidad de construir bienestar colectivo. «Cuando aportamos al entorno, fortalecemos las bases de un desarrollo más humano e inclusivo», subrayó Mármol ante el grupo de voluntarios.
Por su parte, Inmaculada Adames, del Plan Sierra, agradeció este respaldo constante que ya suma 87 jornadas desde el año 2000, superando los 15,000 voluntarios históricos. Es, en esencia, un contrato de amor entre la institución financiera, la prensa y la montaña.

Un compromiso compartido
Ver a ejecutivos de la talla de Esteban Martínez-Murga, Mariel Bera y María Badía sembrando junto a los comunicadores de Santiago y la región, refuerza la idea de que la sostenibilidad es una tarea horizontal. Al final de la tarde, con la ropa manchada de tierra y el corazón satisfecho, el mensaje quedó claro: proteger La Sierra es protegernos a nosotros mismos.
