Especialista en salud funcional asegura que entrenar después de los 50 años puede transformar la calidad de vida, fortalecer el corazón y devolver autonomía física a las mujeres
SANTO DOMINGO. Durante años muchas mujeres dedicaron su vida a cuidar de otros. Fueron madres, sostén emocional del hogar, apoyo familiar y ejemplo de entrega silenciosa. Pero llega un momento en el que el cuerpo comienza a enviar señales claras: cansancio constante, dolores articulares, pérdida de fuerza y menor movilidad. Para el especialista en alto rendimiento y salud funcional Bernabé Lagrule, ese momento no debe interpretarse como el inicio del descanso, sino como el comienzo del cuidado personal.
El CEO de BL Performance Center afirma que una de las creencias más peligrosas después de los 50 años es pensar que el cuerpo “ya cumplió” y que debe limitarse al reposo. Según explica, a partir de los 30 años comienza un proceso natural llamado sarcopenia, una pérdida progresiva de masa muscular que se acelera con el tiempo y afecta directamente la movilidad, el equilibrio y la autonomía física.
“No es la edad lo que limita, es el músculo que dejó de ejercitarse”, sostiene Lagrule.
El especialista asegura que el entrenamiento de fuerza se convierte en una herramienta fundamental después de los 50, ya que ayuda a preservar la musculatura, fortalecer los huesos, proteger las articulaciones y disminuir significativamente el riesgo de caídas y fracturas.
Aunque caminar continúa siendo una práctica beneficiosa para el sistema cardiovascular y el bienestar emocional, Lagrule aclara que no basta por sí sola para detener el deterioro muscular. Por eso recomienda combinar ejercicios cardiovasculares con entrenamientos de fuerza adaptados a cada persona.
La recomendación coincide con las directrices de la Organización Mundial de la Salud, que sugiere realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana, equivalente a 30 minutos diarios durante cinco días.
Más allá de la estética, el experto enfatiza que conservar masa muscular significa conservar independencia. Poder levantarse sola de la cama, cargar compras, subir escaleras, jugar con los nietos o simplemente moverse sin asistencia se convierte en un indicador real de calidad de vida.
Además, explica que múltiples estudios científicos relacionan una mayor masa muscular con una menor mortalidad en adultos mayores, reforzando la idea de que el ejercicio no solo ayuda a vivir mejor, sino también a vivir más.
Entre los principales beneficios del entrenamiento regular después de los 50 años, Lagrule destaca:
- Mayor fuerza y movilidad
- Reducción de dolores articulares
- Mejor calidad del sueño
- Disminución de ansiedad y estrés
- Menor riesgo cardiovascular
- Protección frente al deterioro cognitivo
- Mejor control del azúcar y metabolismo
El especialista insiste en que cada cuerpo tiene una historia distinta y que, a esta edad, entrenar con supervisión profesional resulta esencial para evitar lesiones y adaptar correctamente las rutinas a condiciones médicas, limitaciones físicas o cirugías previas.
Finalmente, envió un mensaje dirigido especialmente a las madres dominicanas:
“Cuidarte no es egoísmo. Cuando una mujer se siente fuerte, saludable y llena de energía, toda su familia también se beneficia. Recuperar tu bienestar es recuperar tu derecho a vivir plenamente”.

