Estudio del INTEC advierte que la degradación de los manglares expone a RD a pérdidas de US$75 millones anuales

La investigación concluye que proteger estos ecosistemas es una inversión estratégica para el turismo, la economía y la resiliencia del país.

Santo Domingo.– La degradación de los manglares podría representar una exposición económica cercana a US$75 millones anuales para la República Dominicana, debido al impacto que estos ecosistemas tienen sobre el turismo, el crecimiento económico y la protección de las zonas costeras, según una investigación desarrollada por especialistas del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC).

El estudio, titulado «Degradación de los manglares y dinámicas económicas impulsadas por el turismo en un pequeño Estado insular en desarrollo del Caribe: evidencia de un modelo VECM», fue publicado en la revista científica Ocean & Coastal Management, especializada en la gestión de ecosistemas marinos y costeros.

Manglares: un activo económico además de ambiental

La investigación concluye que la conservación de los manglares debe considerarse una prioridad para el desarrollo sostenible del país, ya que estos ecosistemas no solo protegen las costas y albergan biodiversidad, sino que también sostienen una parte importante de la actividad económica vinculada al turismo.

El estudio fue realizado por los doctores Víctor Gómez-Valenzuela, Katerin Ramírez y Solhanlle Bonilla-Duarte, quienes analizaron el comportamiento de la economía dominicana entre 1995 y 2023 mediante un Modelo de Corrección de Errores Vectoriales (VECM), herramienta econométrica que permitió relacionar la evolución del capital natural de los manglares con variables como el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), la llegada de turistas internacionales y el desarrollo de la infraestructura hotelera.

Impacto directo sobre el turismo y el crecimiento

Los resultados evidencian que el deterioro de los manglares está asociado con una reducción tanto del crecimiento económico como del flujo de visitantes y del desarrollo de la infraestructura turística.

Asimismo, los investigadores identificaron una relación de largo plazo entre la conservación de estos ecosistemas y el desempeño de una economía altamente dependiente del turismo costero, como es el caso de la República Dominicana.

La estimación de US$75 millones corresponde a la exposición económica derivada de la pérdida de manglares y fue calculada a partir de la elasticidad identificada por el modelo, aplicada al valor anual de los servicios que generan los ecosistemas costero-marinos del país, estimados en aproximadamente US$1,800 millones.

Según explicó el investigador principal, Víctor Gómez-Valenzuela, esa cifra representa alrededor del 20 % de los ingresos que sostienen la industria turística dominicana y equivale al 1.8 % del Producto Interno Bruto (PIB).

Una infraestructura natural indispensable

Los autores destacan que esta estimación es conservadora, ya que no incorpora otros beneficios que aportan los manglares, como la captura de carbono, la protección frente a huracanes, el apoyo a la pesca y la conservación de la biodiversidad.

Además, explican que estos ecosistemas funcionan como una verdadera infraestructura natural al reducir la erosión costera, amortiguar el impacto de tormentas, proteger playas y arrecifes, servir de refugio para numerosas especies marinas y preservar los paisajes que constituyen uno de los principales atractivos turísticos del país.

Conservación como estrategia de desarrollo

Los investigadores consideran que, en un Estado insular altamente dependiente del turismo, la protección y restauración de los manglares, junto con otros ecosistemas costero-marinos como arrecifes de coral, pastos marinos y marismas, debe asumirse no solo como una política ambiental, sino como una inversión para fortalecer la resiliencia económica nacional.

Entre las recomendaciones planteadas figuran reforzar la protección de los manglares, mejorar la planificación del desarrollo turístico e incorporar el valor del capital natural costero en las políticas públicas y en las estrategias de ordenamiento territorial.

La investigación fue financiada por el Fondo Nacional de Innovación y Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDOCYT) del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT), como parte de los esfuerzos por generar evidencia científica que contribuya a la toma de decisiones para el desarrollo sostenible de la República Dominicana.