Samsung comparte recomendaciones para optimizar el uso del refrigerador, reducir el desperdicio de alimentos y mejorar la eficiencia energética en casa.
SANTO DOMINGO, R.D. – Conservar correctamente los alimentos no solo contribuye a prolongar su vida útil, sino que también puede ayudar a reducir el desperdicio y los gastos del hogar. La organización del refrigerador, la frecuencia con que se abre la puerta y el mantenimiento del equipo son algunos de los factores que pueden marcar la diferencia.
En un contexto donde los consumidores buscan aprovechar mejor sus recursos, las tecnologías orientadas a mantener temperaturas estables, facilitar la organización y monitorear el funcionamiento de los electrodomésticos cobran cada vez mayor importancia.
“Hoy en día, la conservación de los alimentos dejó de depender únicamente de la capacidad del refrigerador y pasó a estar directamente vinculada a la inteligencia aplicada al día a día. Pequeños hábitos pueden impactar tanto en la durabilidad de los productos como en el consumo de energía en el hogar”, explicó Diego Buteler, director de Producto de la División de Digital Appliances en Samsung Latinoamérica.
A partir de esta realidad, Samsung identifica cuatro prácticas comunes que pueden afectar la conservación de los alimentos y ofrece algunas recomendaciones para evitarlas.

1. Sobrecargar el refrigerador
Almacenar una gran cantidad de alimentos y bebidas puede dificultar la circulación adecuada del aire frío dentro del refrigerador. Por ello, es importante mantener una distribución que permita que la temperatura se mantenga estable en los diferentes compartimientos.
En este sentido, los modelos Samsung que incorporan la tecnología All Around Cooling distribuyen el aire frío de manera uniforme en las distintas repisas, con el propósito de favorecer una conservación más adecuada de los alimentos.
2. Abrir constantemente la puerta
Abrir el refrigerador repetidamente o mantener la puerta abierta durante mucho tiempo puede afectar la estabilidad de la temperatura y hacer que el equipo trabaje más para recuperar las condiciones internas.
Además, cuando los alimentos quedan almacenados al fondo, pueden pasar desapercibidos y terminar desperdiciándose.
Para facilitar el control de los productos almacenados, algunos refrigeradores conectados al ecosistema SmartThings cuentan con la función View Inside, que permite consultar desde el teléfono qué hay dentro del equipo, incluso mientras se realizan las compras.
La función AI Energy Mode, por su parte, analiza los hábitos de uso y apertura de la puerta para optimizar el funcionamiento del compresor y contribuir a reducir el consumo energético.
Otra alternativa está presente en determinados modelos de la línea Bespoke AI, mediante la función AutoView, que permite visualizar los alimentos y bebidas a través de la puerta sin necesidad de abrirla.
3. Distribuir los alimentos de manera incorrecta
No todos los alimentos requieren las mismas condiciones de conservación. Carnes, lácteos, frutas y vegetales pueden necesitar diferentes niveles de temperatura y humedad para mantener sus características durante más tiempo.
Por esta razón, algunos modelos incorporan Optimal Fresh+, un compartimiento diseñado para ofrecer condiciones de conservación diferenciadas según el tipo de alimento, ayudando a mantener su frescura, sabor y textura.
4. Descuidar el mantenimiento
Un refrigerador necesita revisiones y cuidados periódicos para mantener un funcionamiento adecuado. Ignorar señales de alerta o posibles problemas puede afectar su rendimiento y aumentar el consumo energético.
Los equipos Samsung conectados a SmartThings incorporan la función Home Care, que permite monitorear el estado del electrodoméstico, recibir alertas y consultar información relacionada con su funcionamiento desde un teléfono inteligente.
Tecnología para una rutina más eficiente
La incorporación de inteligencia artificial y conectividad a los electrodomésticos está transformando algunas de las tareas cotidianas del hogar. Estas herramientas buscan facilitar el manejo de los alimentos, mejorar la organización y contribuir a un uso más eficiente de los recursos.
Más allá de la tecnología disponible, mantener una adecuada organización del refrigerador, evitar aperturas innecesarias y prestar atención al mantenimiento del equipo son prácticas sencillas que pueden contribuir a reducir el desperdicio de alimentos y optimizar los gastos del hogar.

