El ecosistema Galaxy integra capas de protección desde el hardware hasta el software para que los usuarios puedan controlar cómo se utilizan sus datos personales
SANTO DOMINGO.– A medida que la inteligencia artificial se incorpora a teléfonos, relojes y otros dispositivos, también crece una pregunta sobre el manejo de la información personal: ¿qué ocurre con los datos que la tecnología necesita para ofrecer experiencias más personalizadas?
La respuesta de Samsung parte de un principio: aumentar las capacidades de inteligencia de los dispositivos sin que el usuario pierda el control sobre su información. Para ello, la compañía ha desarrollado un sistema de protección que combina componentes de hardware, herramientas de cifrado y controles de privacidad integrados en el ecosistema Galaxy.
Protección desde el hardware
Uno de los componentes centrales es Samsung Knox, plataforma de seguridad incorporada en distintas capas del dispositivo y diseñada para proteger la información frente a diferentes tipos de amenazas.
Dentro de esta arquitectura se encuentra Knox Vault, un espacio aislado físicamente del procesador principal que protege información sensible y añade una capa adicional frente a intentos de manipulación del dispositivo.
La estrategia busca que la protección de los datos no dependa únicamente de aplicaciones o configuraciones posteriores, sino que forme parte de la estructura tecnológica del equipo desde sus componentes fundamentales.

IA personalizada sin perder el control
Con Galaxy AI, Samsung incorporó el Personal Data Engine (PDE), una tecnología orientada a personalizar determinadas funciones de inteligencia artificial utilizando información relacionada con las preferencias y el contexto del usuario.
Para reforzar la protección de este sistema, Knox Enhanced Encrypted Protection (KEEP) crea espacios de almacenamiento cifrados y separados para cada aplicación, con el objetivo de limitar el acceso entre diferentes servicios.
Este enfoque permite que determinadas funciones de IA procesen información personal directamente en el dispositivo, reduciendo la necesidad de trasladar esos datos fuera del equipo en aquellos procesos compatibles con esta modalidad.
El usuario decide cómo utiliza sus datos
La privacidad también depende de las opciones que tenga cada usuario. Samsung permite configurar determinadas funciones mediante los controles de Inteligencia Avanzada e Inteligencia de Datos Personales, además de los permisos convencionales relacionados con el acceso a micrófono, cámara y ubicación.
Estas herramientas permiten establecer qué información pueden utilizar las funciones de inteligencia artificial y, en determinados casos, optar por realizar el procesamiento directamente en el dispositivo.
Más visibilidad sobre las acciones de la IA
La evolución de las funciones inteligentes también plantea otro desafío: saber qué acciones ejecuta una IA cuando actúa en nombre del usuario.
Con One UI 9.0, Samsung incorporó un panel de actividad del AI Assistant, diseñado para centralizar información sobre las automatizaciones realizadas por el asistente y ofrecer al usuario mayor visibilidad sobre estas interacciones.
La compañía también incluye Privacy Alerts, que pueden advertir sobre determinados accesos de aplicaciones a permisos en segundo plano, junto con herramientas como Bloqueador automático, Protección contra robo, Uso compartido privado y Wi-Fi seguro.
Seguridad integrada en la nueva generación Galaxy
Esta arquitectura de protección también forma parte de la más reciente serie Galaxy Z, que incluye los modelos Galaxy Z Flip8, Galaxy Z Fold8 y Galaxy Z Fold8 Ultra.
La incorporación de tecnologías como Knox, Knox Vault, PDE, KEEP y Privacy Alerts refleja la apuesta de Samsung por integrar seguridad y privacidad dentro de la experiencia de inteligencia artificial, en lugar de tratarlas como funciones independientes.
En un ecosistema tecnológico cada vez más orientado a anticipar necesidades y personalizar experiencias, la privacidad adquiere un papel central. Para los usuarios, el desafío ya no consiste únicamente en disponer de dispositivos más inteligentes, sino también en contar con herramientas que permitan comprender y controlar qué información utilizan esas tecnologías y cómo la utilizan.

