El phishing concentró el 23,66 % de las alertas regionales en el primer semestre de 2026, mientras los atacantes aprovecharon vulnerabilidades antiguas para comprometer equipos y redes corporativas.
República Dominicana. — Los cibercriminales que operan en América Latina continúan aprovechando vulnerabilidades informáticas divulgadas hace casi una década para comprometer sistemas corporativos y dispositivos de usuarios, sin necesidad de recurrir a técnicas de ataque innovadoras. Así lo advierte ESET Latinoamérica en su análisis de la actividad maliciosa correspondiente al primer semestre de 2026.
Según la telemetría de la compañía de ciberseguridad, el phishing y la ingeniería social representaron, en promedio, el 23,66 % de las alertas detectadas en la región, seguidos por los descargadores de malware (downloaders), con un 14,94 %. Aunque el ransomware representó apenas el 0,28 % del volumen total, ESET advierte que su impacto puede ser considerable por las interrupciones operativas, las pérdidas económicas y la exposición de información sensible.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la persistencia de ataques que explotan dos vulnerabilidades de Microsoft Office identificadas en 2017. La falla CVE-2017-0199 concentró el 58,3 % de los incidentes de explotación registrados, mientras que CVE-2017-11882 representó el 23,5 %. En conjunto, ambas acumularon más del 81 % de estos eventos.
Estas vulnerabilidades pueden ser aprovechadas mediante documentos maliciosos para iniciar cadenas de infección e instalar programas capaces de descargar otras amenazas.
“Este patrón confirma que la superficie de ataque inicial en América Latina sigue dominada por documentos maliciosos”, explicó Mario Micucci, investigador de seguridad informática de ESET Latinoamérica.
Phishing, códigos QR y robo de credenciales
El informe también identifica campañas de suplantación de identidad que imitan plataformas de uso frecuente, entre ellas DocuSign, WeTransfer y Telegram, para engañar a los usuarios y obtener información confidencial.
Entre las tácticas señaladas figura el QRishing, una modalidad de phishing que utiliza códigos QR para dirigir a las víctimas hacia sitios fraudulentos. Asimismo, los archivos PDF maliciosos continúan utilizándose en estafas relacionadas con facturas electrónicas y notificaciones de pago.
Otra preocupación es el robo de credenciales mediante programas especializados conocidos como infostealers. ESET destaca la actividad de Win/PSW.Amatera, junto con otras familias como AgentTesla, Formbook, SnakeStealer, LummaStealer y Rhadamanthys.
Estos programas pueden recopilar contraseñas y otros datos almacenados en dispositivos, lo que facilita el acceso no autorizado a cuentas personales y redes empresariales. En el ámbito financiero, el reporte identifica la actividad de troyanos bancarios como Grandoreiro, además de Mispadu, Mekotio y Casbaneiro, cuyas operaciones presentan diferencias según los mercados y sistemas de pago de cada país.
Ransomware: menos alertas, mayor impacto potencial
Aunque su participación porcentual fue reducida, el ransomware continúa siendo una amenaza importante para las organizaciones. ESET señala que más del 85 % de los eventos regionales de este tipo mitigados correspondió a bloqueos preventivos identificados mediante detección heurística genérica.
En las operaciones dirigidas de extorsión digital, el informe destaca la actividad de grupos como Qilin y Babyk, además de incidentes asociados a otras familias de ransomware. Estas operaciones pueden combinar el cifrado de archivos con la extracción de información para presionar a las víctimas.
Medidas para reducir los riesgos
Ante este panorama, ESET recomienda mantener actualizadas las aplicaciones, priorizar la corrección de vulnerabilidades críticas y reforzar los controles sobre correos electrónicos, enlaces y archivos adjuntos, incluidos los documentos PDF y los códigos QR.
También aconseja implementar autenticación multifactor resistente al phishing, como las soluciones basadas en FIDO2 y WebAuthn, así como herramientas de detección y respuesta en equipos y redes, conocidas como EDR y XDR.
El análisis subraya que la prevención no depende únicamente de incorporar nuevas tecnologías, sino también de corregir fallas conocidas, fortalecer los controles de acceso y detectar comportamientos sospechosos antes de que comprometan la información y la continuidad de las operaciones.

