La exposición reúne a Luis Hidalgo y Max Marteene en una propuesta que desafía las nociones tradicionales de identidad, poder y percepción a través del arte contemporáneo
SANTO DOMINGO. – El arte dominicano contemporáneo encuentra un nuevo espacio para la reflexión y el cuestionamiento en “Confabulario II: Obras Recientes”, la exposición bipersonal inaugurada por el Instituto Cultural Domínico Americano (ICDA), donde dos destacados creadores nacionales exploran, desde perspectivas radicalmente distintas, los complejos territorios de la identidad, la memoria, la imaginación y la condición humana.
La muestra, que permanecerá abierta al público hasta el próximo 11 de julio, propone mucho más que un encuentro entre dos artistas. Se trata de una conversación visual entre generaciones, experiencias y lenguajes creativos que encuentran puntos de conexión en la exploración de nuevas formas de interpretar la realidad.
Bajo las firmas de Luis Hidalgo y Max Marteene, la exposición construye un recorrido donde la tradición artística dialoga con las corrientes contemporáneas, la ilustración se encuentra con la narrativa conceptual y la historia se confronta con las posibilidades infinitas de la imaginación.

Una reflexión sobre el poder, la historia y la identidad
Uno de los ejes centrales de la muestra es la serie “Abolengo”, presentada por Luis Hidalgo, una propuesta que invita al espectador a replantearse conceptos históricamente asociados al prestigio, la nobleza y el poder.
A través de retratos imaginarios de personajes albinos inspirados en la retratística europea de los siglos XVI y XVII, el artista construye una poderosa metáfora visual que cuestiona las relaciones entre color de piel, privilegio y jerarquías sociales.
Las obras, ejecutadas mediante la técnica del cross hatching o achurado, destacan por su extraordinario nivel de detalle y por una estética que remite a los antiguos grabados, creando una atmósfera que oscila entre lo histórico y lo contemporáneo.
Cada retrato se convierte en una interrogante visual sobre los códigos culturales que han definido durante siglos las nociones de estatus, pertenencia y exclusión.
El universo alternativo de una generación marcada por la incertidumbre
En contraste, el artista Max Marteene presenta una propuesta que emerge de las transformaciones culturales y emocionales de la era moderna.
Su personaje “Mr. HausS”, concebido durante el período de la pandemia, funciona como un alter ego multidimensional que navega entre mundos paralelos, escenarios imaginarios y narrativas influenciadas por el anime, la cultura digital y las nuevas tecnologías creativas.
Con una estética cargada de ironía, sarcasmo y simbolismo, Marteene construye un universo expandido que trasciende el lienzo para integrarse a disciplinas como el videoarte, la animación, la literatura y la inteligencia artificial.
La propuesta refleja las inquietudes de una generación que ha aprendido a moverse entre lo físico y lo digital, entre la realidad tangible y los espacios virtuales donde hoy también se construyen identidades y experiencias.

Un encuentro entre tradición y futuro
Durante la apertura de la exposición, la directora cultural del ICDA, Sofía Otero, destacó que la muestra constituye una invitación a reflexionar sobre las múltiples formas en que las personas interpretan su entorno y construyen significado a partir de sus experiencias.
La exposición pone de manifiesto cómo el arte contemporáneo dominicano continúa ampliando sus horizontes temáticos y conceptuales, incorporando nuevas narrativas sin perder de vista las referencias históricas y culturales que forman parte de su identidad.
Una experiencia que trasciende la contemplación
Más que observar obras, quienes visiten “Confabulario II” encontrarán una experiencia que propone preguntas sobre el pasado, el presente y el futuro.
Por un lado, la muestra examina las estructuras históricas de poder y representación; por el otro, explora los nuevos imaginarios que emergen en una sociedad cada vez más influenciada por la tecnología, la virtualidad y la transformación constante de las formas de comunicación.
La convergencia de ambos discursos convierte la exposición en una de las propuestas culturales más interesantes de la temporada, reafirmando el papel del Instituto Cultural Domínico Americano como un espacio de encuentro para las artes visuales, el pensamiento crítico y la innovación creativa.
Con “Confabulario II”, el arte dominicano demuestra una vez más su capacidad para dialogar con las grandes preguntas de nuestro tiempo, generando puentes entre la historia, la imaginación y las múltiples realidades que definen el mundo contemporáneo.

