¿Cuándo puede un gerente general responder con su patrimonio por errores de la empresa?

El dolo, la negligencia grave y el incumplimiento de deberes de supervisión pueden comprometer la responsabilidad personal de los directivos.

Lima, Perú. – La separación entre el patrimonio de una empresa y el de sus directivos constituye uno de los principios fundamentales del derecho corporativo. Sin embargo, esa protección no es absoluta: bajo determinadas circunstancias, un gerente general puede enfrentar consecuencias legales personales cuando sus decisiones, omisiones o participación en hechos ilícitos comprometen sus deberes de dirección y supervisión.

Así lo explica Bruno Rojas Marallano, abogado especialista en Derecho Corporativo de Grupo Fuentes, quien advierte que uno de los principales riesgos surge cuando un ejecutivo conoce una irregularidad, tiene la posibilidad de detectarla o debe actuar frente a ella y, aun así, no adopta medidas para prevenirla o detenerla.

“Hay que diferenciar entre una obligación de la empresa y una responsabilidad personal del gerente. Esta última puede aparecer cuando existe dolo, negligencia grave o cuando el ejecutivo participa o permite determinadas conductas dentro de la organización”, señala Rojas.

Entre los escenarios que pueden comprometer la responsabilidad de los directivos figuran los delitos tributarios y aduaneros, los incumplimientos en materia de seguridad laboral y las irregularidades vinculadas con corrupción o lavado de activos.

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Riesgos que pueden comprometer al gerente

En el ámbito tributario y aduanero, la participación en operaciones simuladas, el uso de documentación falsa o la implementación de mecanismos destinados a evadir obligaciones fiscales pueden generar consecuencias para los ejecutivos involucrados.

En materia de seguridad y salud en el trabajo, un accidente grave o mortal puede derivar en responsabilidades cuando se demuestra que hubo incumplimientos relevantes de las medidas de prevención exigibles y que estos pueden atribuirse a la actuación u omisión del responsable.

También existe exposición en casos de corrupción y lavado de activos, especialmente cuando los directivos participan en pagos indebidos, facilitan operaciones ilícitas o incumplen deberes de control frente a señales de alerta que debían atender.

No obstante, ocupar el cargo de gerente general no implica responder automáticamente por todas las irregularidades de una compañía. La responsabilidad personal depende de las circunstancias del caso, las funciones asignadas, la conducta del ejecutivo y los elementos que permitan vincularlo con los hechos investigados.

Cuando existen indicios suficientes, las autoridades competentes pueden adoptar medidas cautelares sobre bienes, cuentas u otros activos personales, siempre conforme a los requisitos y procedimientos legales aplicables.

El compliance como herramienta preventiva

Frente a estos riesgos, los modelos de prevención de delitos, conocidos como compliance penal, permiten identificar vulnerabilidades, establecer controles y definir mecanismos para detectar posibles irregularidades dentro de una organización.

En Perú, estos sistemas deben adecuarse a las características y los riesgos de cada empresa. Su eficacia no depende únicamente de contar con políticas escritas, sino de demostrar que los controles se implementan, se supervisan y se actualizan cuando resulta necesario.

“Un modelo de prevención que existe solo en el papel difícilmente demuestra una gestión diligente. Lo importante es que la empresa pueda acreditar qué riesgos identificó, qué controles implementó y qué hizo la administración cuando detectó una señal de alerta”, concluye Rojas.

La prevención, por tanto, no solo contribuye a reducir los riesgos legales de la organización: también permite a los directivos documentar sus actuaciones y demostrar que cumplieron adecuadamente con sus responsabilidades de gestión y supervisión.