Auspiciada por el Banco Popular, la iniciativa “El Prado en Nosotros” transforma las calles de Santo Domingo en un museo a cielo abierto y presenta obras de Chillida, Barceló y maestros dominicanos.
SANTO DOMINGO. – La Ciudad Colonial se viste de gala. A partir de este 4 de febrero, el corazón histórico de la capital dominicana se transforma en una extensión del Museo Nacional del Prado gracias al proyecto “El Prado en Nosotros”. Esta ambiciosa propuesta, fruto de la colaboración entre el Banco Popular, el Centro León y la pinacoteca española, busca democratizar el acceso al arte de élite y fomentar un diálogo cultural entre el Caribe y Europa.
El Centro Cultural Taíno Casa del Cordón asume un rol protagónico en este circuito, exhibiendo en su emblemática fachada la reproducción a escala real de la obra “Isabel la Católica” de Luis de Madrazo y Kuntz, conectando la historia del inmueble con el legado artístico que resguarda Madrid.
«El Prado en el Centro»: Una mirada contemporánea
Más allá de las reproducciones en las calles, la exposición se adentra en la Casa del Cordón con una muestra de 26 obras que incluyen serigrafías y fotografías de artistas de la talla de Eduardo Chillida y Miquel Barceló.
Lo más destacable es el diálogo criollo que se genera con la inclusión de los fotógrafos dominicanos Mayra Johnson, Polibio Díaz y Fausto Ortiz, quienes reinterpretan los fondos del Prado y el Centro León bajo una estética contemporánea y caribeña.
“Para el Banco Popular, el impulso al arte forma parte de nuestra visión de desarrollo sostenible, porque fortalece el diálogo entre generaciones y la identidad nacional”, afirmó José Mármol, vicepresidente ejecutivo de Comunicaciones Corporativas del Grupo Popular.
Arte como motor de la Economía Naranja
Este proyecto, que permanecerá en Santo Domingo hasta el 6 de abril, no solo tiene un valor estético, sino que se posiciona como un catalizador de las industrias creativas. Al convertir el espacio urbano en una galería, se dinamiza el flujo turístico y educativo, preparando el terreno para que la muestra continúe su viaje hacia Punta Cana, Baní y San Francisco de Macorís.
Para los amantes del arte y la historia, esta es una oportunidad única de ver cómo la maestría clásica se funde con la visión de los creadores dominicanos actuales, todo enmarcado en la arquitectura colonial que vio nacer la cultura occidental en América.