Enfermedad Arterial Periférica: la amenaza silenciosa que avanza en la población dominicana

Especialista alerta sobre su impacto oculto y llama a reforzar la prevención cardiovascular

Santo Domingo.– Aunque muchas veces pasa desapercibida, la Enfermedad Arterial Periférica (EAP) se perfila como una condición de alto riesgo para la salud pública, con una posible incidencia de hasta un 12 % en la población dominicana, de acuerdo con el cirujano vascular Luis Farington.

El especialista advierte que esta enfermedad, que afecta el flujo sanguíneo hacia las extremidades —especialmente las piernas—, puede desarrollarse de forma silenciosa, lo que retrasa su diagnóstico y eleva el riesgo de complicaciones graves. En adultos mayores de 70 años, su presencia podría alcanzar hasta un 20 %, lo que evidencia su creciente impacto en grupos vulnerables.

Riesgos ocultos y señales de alerta

Uno de los principales desafíos de la EAP es que hasta un 80 % de los pacientes pueden no presentar síntomas, lo que la convierte en un enemigo difícil de detectar. Sin embargo, cuando se manifiesta, suele hacerlo a través de la claudicación intermitente, un dolor al caminar que obliga a detenerse y desaparece con el reposo.

Más allá de las molestias físicas, la enfermedad es un indicador directo de riesgo cardiovascular. Quienes la padecen tienen entre tres y cuatro veces más probabilidades de sufrir un infarto al miocardio o un accidente cerebrovascular, lo que refuerza su vínculo con condiciones potencialmente mortales.

Factores de riesgo y consecuencias

El desarrollo de esta patología está estrechamente relacionado con hábitos y condiciones como el tabaquismo, el sedentarismo, la diabetes mellitus, la hipertensión arterial, la obesidad y el colesterol elevado.

A medida que progresa, la EAP puede desencadenar complicaciones severas, incluyendo úlceras, gangrena e incluso amputaciones. En casos avanzados, la isquemia de las extremidades puede registrar una mortalidad cercana al 20 % en el primer año, lo que subraya la gravedad del cuadro clínico.

Prevención como herramienta clave

Ante este escenario, los especialistas coinciden en que la mejor defensa es la prevención. Adoptar un estilo de vida saludable, mantener controlados los factores de riesgo y realizar chequeos médicos periódicos son acciones fundamentales.

Síntomas como dolor al caminar, hormigueo, calambres, frialdad en los pies o heridas que no cicatrizan deben ser atendidos con prontitud, ya que podrían indicar la presencia de esta enfermedad.

La EAP no solo afecta las extremidades: es una señal de alerta del sistema cardiovascular. Detectarla a tiempo puede marcar la diferencia entre una vida saludable y complicaciones irreversibles.