Miami, FL. — El salsero venezolano radicado en la República Dominicana, Lemar, marcó presencia la tarde de este jueves en la alfombra de Premio Lo Nuestro, uno de los escaparates más influyentes de la música latina, apostando por una estética sobria y de carácter que reafirma su identidad artística en plena etapa de expansión internacional.
Su aparición no pasó desapercibida. El intérprete optó por un traje en negro absoluto confeccionado por Leonardo’s Fifth Avenue, con estilismo de Joselo Franjul. La propuesta, de línea contemporánea y depurada, incluyó una chaqueta de corte cruzado (double-breasted) con solapa de pico y botonadura forrada, elementos que refuerzan el carácter formal de la pieza. El ajuste entallado definió la silueta con precisión, destacando hombros estructurados y una cintura limpia, en una imagen que proyectó elegancia clásica con matices modernos.
Una presencia que acompaña una etapa de expansión
La participación de Lemar en Premio Lo Nuestro se produce semanas después de culminar con éxito su primera gira como solista por Europa, donde impactó a más de 1,200 asistentes en distintas presentaciones. El recorrido marcó un hito en su transición definitiva hacia una carrera independiente, tras su salida de la Chiquito Team Band, agrupación con la que ganó notoriedad en el ámbito tropical.
Como parte de esta nueva fase de internacionalización, el artista se prepara para una gira promocional en Colombia y para el estreno, el próximo mes de marzo, de una colaboración musical que forma parte de su estrategia de posicionamiento regional.
Salsa contemporánea con identidad caribeña
Actualmente, Lemar continúa la promoción de su tema “Para Siempre”, mientras mantiene cercanía artística con el intérprete urbano Poeta Callejero, tras lanzar la adaptación en salsa de “Bonita Bonita”. Esta versión, que reinterpreta el éxito urbano bajo una estructura rítmica tropical, ha comenzado a ganar terreno en circuitos internacionales, ampliando el alcance del artista hacia nuevos públicos.
Su presencia en la alfombra roja no fue solo un despliegue de moda, sino una declaración simbólica de posicionamiento: elegancia, disciplina estética y coherencia con una propuesta que apuesta por la modernización de la salsa caribeña desde la República Dominicana hacia mercados globales.
En un contexto donde la música tropical compite por espacios frente a géneros urbanos dominantes, Lemar se perfila como una de las voces emergentes que buscan renovar el lenguaje salsero sin desprenderse de su raíz. Premio Lo Nuestro, más allá de la premiación, funcionó así como plataforma estratégica para consolidar su narrativa artística ante la industria y la audiencia continental.
