Una ruta entre curvas, montañas y mar conectó a clientes e invitados de la marca con algunos de los paisajes más emblemáticos del destino.
SANTO DOMINGO.– Hay destinos que comienzan a disfrutarse mucho antes de llegar a ellos. En Samaná, el cambio del paisaje, las montañas, la vegetación y la cercanía del mar convierten el trayecto en parte de la experiencia. Bajo esta premisa, MINI reunió a clientes e invitados en una ruta por carretera que tuvo como escenarios Cap Limón y Playa Morón.
La aventura partió desde el showroom de MINI, ubicado en la avenida Abraham Lincoln, en Santo Domingo, dando inicio a un recorrido pensado para disfrutar no solo del destino, sino también de cada momento del camino.
La jornada permitió a los participantes compartir la experiencia de viajar por carretera, desde las conversaciones entre acompañantes y las paradas estratégicas hasta el confort, la seguridad y la expectativa de descubrir nuevos paisajes.
Entre los modelos que protagonizaron la ruta estuvieron el MINI Countryman y el MINI Cooper S, dos vehículos que ofrecieron distintas formas de vivir el recorrido. El Countryman aportó versatilidad para una escapada fuera de la ciudad, mientras que el Cooper S permitió experimentar una conducción más ágil y dinámica, característica asociada a la esencia del modelo.
Durante el trayecto, los participantes pudieron apreciar elementos como la comodidad, la respuesta al volante y las tecnologías incorporadas en los vehículos, especialmente relevantes en recorridos donde la conducción se convierte en parte central de la experiencia.
“Queríamos recuperar ese espíritu de salir de la ciudad y encontrarnos con nuestra comunidad en un destino como Samaná. Hay una relación muy especial entre conducir, descubrir nuevos lugares y disfrutar de todo lo que sucede en el trayecto”, explicó Giovanni Molina, gerente de MINI y BMW Motorrad.
Una comunidad que también se mueve sobre dos ruedas
La experiencia contó además con la participación de integrantes de BMW Motorrad, cuya comunidad de motociclistas acompañó el recorrido.
La presencia de ambas comunidades reforzó el espíritu de la jornada, al reunir a personas que comparten el interés por viajar, descubrir nuevos destinos y disfrutar de la carretera a bordo de vehículos que combinan seguridad, tecnología y estilo.
Samaná como protagonista
La elección de Samaná responde a las características naturales de la provincia, reconocida por sus montañas, costas y paisajes que convierten el recorrido en una experiencia en sí misma.
Para quienes disfrutan viajar por carretera, destinos como este permiten organizar una escapada alrededor de todo lo que ocurre durante el trayecto y no únicamente del punto de llegada.
En ese contexto, MINI busca fortalecer el vínculo con su comunidad mediante experiencias que conecten la marca con el estilo de vida de sus clientes y con la posibilidad de explorar el territorio dominicano desde el volante.
Así, entre curvas, montañas y mar, la ruta hacia Samaná se convirtió en una invitación a redescubrir el país y recordar que, en ocasiones, la mejor parte del viaje no está solamente en llegar, sino en todo lo que sucede mientras se avanza por el camino.

