Calles sin asfalto, inseguridad, crisis eléctrica y un acueducto inexistente marcan el día a día de un proyecto concebido para el bienestar, pero sumido en el abandono por sus desarrolladores.
GUAYACANES, RD. – Lo que fue vendido en los años 70 y 80 como un oasis de exclusividad y bienestar a solo 45 minutos de Santo Domingo, se ha convertido en una «pesadilla inmobiliaria» para decenas de propietarios. Los residentes del Miramar Country Club denunciaron este lunes el abandono sistemático de la empresa desarrolladora, tras cuatro décadas de servicios básicos deficientes y promesas que nunca se materializaron.
Luis Felipe Cartagena, presidente de la Junta de Vecinos Mariposas, calificó la situación como crítica. A pesar de contar con 1,650 solares, el proyecto apenas tiene 30 viviendas edificadas, un bajo nivel de ocupación que los vecinos atribuyen directamente a la falta de infraestructura esencial como agua potable, iluminación y seguridad.

Un patrimonio en riesgo
El proyecto, diseñado originalmente por el reconocido arquitecto Mella, hoy presenta una realidad desoladora que afecta la calidad de vida de sus habitantes:
- Infraestructura Eléctrica: Servicio inestable que ha provocado incendios y daños materiales, como el reportado por la residente francesa Dominic Guittón tras la explosión de un transformador.
- Movilidad Crítica: Calles sin asfaltar ni señalizar que destruyen los vehículos y obligan a los residentes a improvisar señales en los árboles para orientar a sus visitas.
- Inseguridad: La reducción de la vigilancia privada ha provocado robos y atracos, obligando a los vecinos a vigilarse unos a otros.
- Club en Ruinas: La Casa Club, que antes contaba con piscina y restaurante, permanece cerrada y en avanzado estado de deterioro.
«Prometer y no cumplir es una falta de respeto a quienes han invertido aquí su patrimonio y su esperanza de una vida con calidad», afirmó Cartagena.

Posibles acciones legales ante Pro Consumidor
El asesor legal de la comunidad, el doctor Cándido Simó, fue enfático al señalar que se está ante el primer proyecto de estafa inmobiliaria de esa época realizado sin reclamos en su momento. Ante la falta de respuesta de los representantes del proyecto, los señores Leslie y Ulises Cabrera, la junta de vecinos anunció que llevará el caso ante Pro Consumidor, Pro Usuario y las instancias judiciales pertinentes.
Los propietarios lamentan que, mientras sus inversiones permanecen estancadas y muchos compradores originales han fallecido esperando mejoras, los desarrolladores inviertan en otros proyectos de lujo en la capital dominicana.
