Santo Domingo, febrero de 2026. — En una demostración de compromiso humanitario y excelencia médica, la Fundación Heart Care Dominicana, en coordinación con la Unidad Cardiovascular del Centro Médico Moderno (MCA), desarrolló la jornada “Regálame un Latido”, una iniciativa que permitió beneficiar a trece pacientes de escasos recursos mediante la implantación de marcapasos, desfibriladores y dispositivos de resincronización cardíaca.
Durante dos días de trabajo ininterrumpido, desde las primeras horas de la mañana hasta entrada la noche, un equipo multidisciplinario de especialistas nacionales e internacionales llevó a cabo procedimientos de alta complejidad que devolvieron estabilidad, esperanza y calidad de vida a personas en alto riesgo de muerte súbita.
Una respuesta médica ante una realidad silenciosa
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales causas de mortalidad en el país. Sin embargo, el alto costo de los dispositivos y tratamientos especializados impide que muchos pacientes accedan a ellos oportunamente.
En este contexto, la jornada “Regálame un Latido” se convirtió en una respuesta concreta a una necesidad urgente. Los beneficiarios, previamente evaluados por especialistas, presentaban condiciones críticas que requerían intervención inmediata para evitar complicaciones fatales.
“Para muchos de estos pacientes, esta jornada representó la única oportunidad real de sobrevivir”, señaló uno de los cardiólogos participantes.

Innovación y avance para la cardiología nacional
El operativo médico marcó además un hito en la historia de la cardiología dominicana con la realización del primer implante local de un desfibrilador subcutáneo EMBLEM™ MRI S-ICD, un dispositivo de última generación donado por la empresa Boston Scientific.
Este tipo de tecnología permite prevenir la muerte súbita sin necesidad de electrodos intracardíacos, reduciendo riesgos y ampliando las opciones terapéuticas para pacientes con arritmias complejas.
Especialistas destacan que este procedimiento posiciona al país en una nueva etapa de desarrollo en materia de medicina cardiovascular avanzada.
Trabajo en equipo y solidaridad internacional
La jornada fue posible gracias a la articulación entre médicos voluntarios, aliados internacionales, instituciones privadas y empresas del sector salud, quienes aportaron recursos, equipos y conocimientos especializados.
El personal de enfermería, técnicos, anestesiólogos y cirujanos trabajaron de manera coordinada para garantizar la seguridad y el éxito de cada procedimiento, manteniendo estándares internacionales de calidad.
“Esta experiencia demuestra que, cuando se unen voluntades, la medicina puede convertirse en un verdadero acto de justicia social”, expresó un representante de la fundación organizadora.
Impacto humano: 13 familias con un nuevo horizonte
Más allá de las cifras, el impacto de la jornada se refleja en las historias personales de los beneficiarios. Trece familias, que durante años vivieron con la incertidumbre de perder a un ser querido, hoy enfrentan el futuro con mayor tranquilidad.
Para muchos pacientes, el implante no solo significó una mejora clínica, sino también la posibilidad de retomar actividades cotidianas, trabajar, compartir con sus hijos y reconstruir proyectos de vida.
“Volví a sentir que tengo tiempo para ver crecer a mis hijos”, expresó uno de los beneficiados al concluir el proceso de recuperación.

Compromiso sostenido con la salud cardiovascular
La Fundación Heart Care Dominicana reafirmó su compromiso de continuar desarrollando programas de prevención, tratamiento y educación en salud cardiovascular, con especial atención a las poblaciones más vulnerables.
Además de las intervenciones médicas, la institución ofrece orientación, acompañamiento psicológico y seguimiento clínico a los pacientes intervenidos.
Para información y apoyo, la fundación pone a disposición el número 809-622-4506.
Una iniciativa que deja huella
La jornada “Regálame un Latido” se consolida como un ejemplo de cómo la cooperación entre el sector médico, empresarial y social puede transformar realidades y salvar vidas.
En un país donde miles de personas enfrentan enfermedades cardíacas sin recursos suficientes, este esfuerzo representa una luz de esperanza y un recordatorio de que la salud, cuando se ejerce con vocación y responsabilidad, se convierte en un acto de amor colectivo.
Porque, como reza el lema de la fundación, cada latido cuenta.
