Con una estrategia centrada en mercados menos sensibles a la política y más motivados por la autenticidad, Antioquia busca captar al viajero reflexivo de Estados Unidos, Europa y América Latina.
MEDELLÍN, COLOMBIA. – En un año marcado por la polarización de las elecciones en Colombia y la distracción mediática de la Copa Mundial de la FIFA en Norteamérica, Medellín ha decidido no improvisar. El Greater Medellín Convention & Visitors Bureau presentó su estrategia de marketing turístico 2026, una hoja de ruta que prioriza la sostenibilidad certificada y la segmentación inteligente para mantener el crecimiento de la región de Antioquia.
La ciudad, que ha completado una transformación radical hacia la tecnología y la seguridad, se posiciona ahora como un hub urbano de cultura y eventos, conectando la modernidad de Medellín con la riqueza natural y cafetera de sus municipios patrimoniales.

El perfil del viajero 2026: Reflexivo y «Slow»
La estrategia responde a tendencias globales identificadas por organismos como el World Economic Forum. El turista de este año ya no busca solo el destino, sino la experiencia:
- Turismo Multidestino: Viajes que integran cultura, gastronomía y bienestar en un solo recorrido.
- Estadías Largas (Slow Travel): Un enfoque en aumentar el gasto promedio y el derrame económico regional.
- Bleisure: La combinación de negocios (eventos MICE) con el ocio vacacional.
Mercados Prioritarios y Estrategia de Confianza
Para blindarse ante la coyuntura electoral, el Bureau enfocará sus cañones en mercados con alta afinidad por las experiencias auténticas:
- Norteamérica (EE. UU. y Canadá): Segmentos de bienestar y viajeros frecuentes.
- Europa Occidental: Viajeros planificadores de España, Alemania y Francia interesados en la transformación social.
- Latinoamérica Urbana: México, Brasil y Chile, atraídos por la vibrante oferta gastronómica y de entretenimiento de la ciudad.

Inteligencia Turística y Recaudo Voluntario
Una de las innovaciones más notables de este plan es el fortalecimiento de un modelo de recaudo voluntario. Basado en la transparencia, los empresarios anfitriones recaudan fondos que los turistas conscientes aportan para asegurar que la promoción y la reputación del destino sigan siendo sostenibles. Este modelo de confianza público-privada es lo que permite a Medellín medir su impacto en tiempo real mediante herramientas digitales y el «comercio social».
Con esta apuesta, Medellín no solo busca visitantes, sino que busca al «viajero correcto», asegurando que el turismo siga siendo el motor de empleo y reputación que ha transformado a la capital antioqueña en los últimos años.
