La ciudad recibió cerca de 2 millones de visitantes internacionales en 2025, consolidando un crecimiento del 2.6% impulsado por la gastronomía, los eventos y un tráfico aéreo que no deja de subir.
BOGOTÁ. – La capital colombiana ha dejado de ser vista exclusivamente como un centro financiero para transformarse en un destino de experiencias vibrantes. Según el más reciente Boletín de Cifras del Observatorio de Turismo de Bogotá, el 56% de los visitantes extranjeros que llegaron a la ciudad durante el último año lo hicieron motivados por el turismo y el ocio, atraídos por una robusta agenda cultural que ya compite con las grandes capitales del mundo.
Con un total de 1,913,648 visitantes internacionales, Bogotá registró un crecimiento del 2.6% frente a 2024, con mercados clave como Estados Unidos, México y Venezuela liderando la preferencia por la «Marca Ciudad».

Un motor de empleo imparable
El impacto de este flujo de viajeros se traduce en bienestar social. Entre septiembre y noviembre de 2025, el sector generó un promedio de 127,867 empleos, representando el 2.9% del total de ocupados de la urbe. Lo más impresionante es el crecimiento del 36.7% en el empleo de sectores conexos como alimentos, bebidas y eventos, evidenciando que cuando el turismo cultural crece, toda la economía urbana se beneficia.
Conectividad y Capacidad Hotelera
A pesar de una ligera baja en el tráfico nacional, la conectividad internacional de Bogotá sacó músculo con un crecimiento del 7.5% en tráfico aéreo extranjero. Esto mantuvo la ocupación del aeropuerto en un sólido 81.4%.
En cuanto al hospedaje, la ciudad sigue liderando a nivel nacional:
- Ocupación Hotelera: Alcanzó un 69.4% en noviembre, superando por casi 15 puntos el promedio de toda Colombia.
- Infraestructura: La ciudad cuenta ya con 14,085 prestadores de servicios turísticos activos, un aumento del 1.2% que diversifica la oferta entre hoteles, agencias y viviendas turísticas.

La receta del éxito: Identidad y Autenticidad
El informe destaca que el viajero de 2025 no busca el turismo tradicional; busca experiencias locales auténticas y barrios con identidad propia. Bogotá ha sabido empaquetar su patrimonio, su gastronomía de autor y su vida cotidiana como un producto de exportación que hoy la posiciona como una de las capitales culinarias de la región.

