Con el lanzamiento de «Se acabó el abuso» y una agenda cargada de compromiso social, la cantautora dominicana se consolida como una de las promesas más sólidas del género para este 2026.
SANTO DOMINGO. – El 2026 ha comenzado con una fuerza renovada para Layza Moory. La cantante y compositora dominicana ha decidido abrazar la bachata tradicional como su nuevo hogar artístico, logrando una madurez que combina la nostalgia del género con un mensaje contemporáneo de empoderamiento femenino.
Tras un 2025 de intensa preparación y formación en campamentos musicales, Layza presenta su más reciente sencillo, “Se acabó el abuso”. Esta versión del clásico de Anthony Santos no es solo un homenaje, sino una reinterpretación donde la artista transforma el desamor en un manifiesto de valentía y sensualidad, bajo la distribución de La Oreja Media.

«La bachata es mi casa»
Para Layza, el paso del pop a la bachata no fue una estrategia, sino un retorno al origen. «La bachata es básicamente mi casa, mi raíz. Es la música que escuchaba todos los días mientras crecía», confiesa la artista, quien planea lanzar al menos cinco temas nuevos este año, incluyendo un estreno previsto para marzo.
Proyección internacional y éxito en escena
La música de Layza ya ha comenzado a cruzar fronteras, resonando en España y preparando terreno en México, donde lanzará un reto musical junto a la academia Mystic Flow Weekend en honor al Día Internacional de la Mujer.
A nivel local, su reciente participación como contraparte de Pavel Núñez en la celebración de sus 25 años de carrera marcó un hito en su trayectoria. Su interpretación a dúo del tema “Agonizando” no solo le valió una ovación de pie, sino que confirmó su capacidad para sostenerse con autoridad frente a los grandes de la música dominicana.

Sensibilidad que vuelve al barrio
Más allá de los escenarios, Layza Moory mantiene los pies firmes en la tierra. Fiel a su tradición, la artista regresó este pasado 6 de enero a su natal Villa Duarte para llevar alegría a los niños de su comunidad con una jornada de entrega de juguetes.
«Cuando era pequeña viví de cerca lo que significaba no tener juguetes un día como ese. Por eso siempre vuelvo a mi barrio», explica, demostrando que su evolución artística va de la mano con un profundo compromiso social.
