Desde su interpretación de Rafelito Quezada en la película de Milly, hasta una serie estelar en Netflix, el actor consolida una carrera basada en el rigor y la responsabilidad cultural.
SANTO DOMINGO. – El 2026 se perfila como el año de la consagración para Raidher Díaz. Con seis películas programadas para llegar a la gran pantalla, Díaz no solo demuestra versatilidad, sino un compromiso profundo con lo que él denomina «el oficio de actuar». Su nombre está en boca de todos, especialmente tras su participación en «Milly, la Reina del Merengue», la ambiciosa producción biográfica dirigida por Leticia Tonos.
En esta cinta, Díaz asume el reto de interpretar a Rafelito Quezada, hermano de la legendaria merenguera y figura clave en la historia musical del país. «Interpretar a Rafelito significó honrar un legado que pertenece a la memoria emocional de nuestra nación», afirma el actor.

El sello de Leticia Tonos y el valor técnico
Díaz es enfático al reconocer que este momento es fruto de una colaboración colectiva. Sobre trabajar con Tonos, asegura que representa el estándar más alto de dirección en el país. Sin embargo, su reconocimiento va más allá de las luces: «Respeto profundamente al equipo técnico; esos que no salen en las notas de prensa, pero que hacen posible que nosotros podamos crear un trabajo de calidad».
De Netflix al suspenso dominicano
La agenda de Díaz para este 2026 trasciende fronteras:
- Netflix: Protagonizará una serie con un papel estelar que lo proyectará internacionalmente.
- «Mai de Ojo»: Un proyecto de suspenso junto a Tommy Ogando que promete marcar un antes y un después en el género en el cine local.
- Proyectos Reservados: Cuatro largometrajes adicionales que se mantienen bajo estricta reserva, pero que consolidan su presencia sostenida en la cartelera.
La actuación como responsabilidad cultural
Para Raidher, actuar no es buscar visibilidad efímera. Su enfoque se basa en habitar cada proyecto con totalidad, apostando a personajes que conecten con lo humano y lo trascendental. Con este ritmo de trabajo, Díaz no solo construye una filmografía, sino un legado basado en el rigor y el respeto a la raíz del cine dominicano.

