La medición de impacto de “100 mil Pisos para Jugar” evaluó a 380 hogares de Montecristi, Peravia, San Cristóbal y San Juan de la Maguana
SANTO DOMINGO.– La sustitución de pisos de tierra por superficies de concreto está generando efectos positivos en la salud, economía familiar y asistencia escolar de hogares en condiciones de vulnerabilidad en República Dominicana, según la primera medición de impacto de la iniciativa regional “100 mil Pisos para Jugar”.
El estudio, realizado entre agosto de 2024 y agosto de 2025, comparó las condiciones de 380 familias de Montecristi, Peravia, San Cristóbal y San Juan de la Maguana. La mitad de los hogares recibió un piso de concreto, mientras que el grupo restante no fue intervenido.
Los resultados indican que el 58% de las familias beneficiarias presentó mejoras en al menos cuatro de siete indicadores evaluados, en comparación con hogares de características similares que no recibieron el beneficio.

Salud: el principal impacto
Uno de los hallazgos más significativos fue que el 100% de las personas entrevistadas reportó mejoras en su salud después de contar con un piso de concreto en sus viviendas.
Entre los cambios señalados figuran una disminución de enfermedades respiratorias asociadas al polvo, menor incidencia de problemas gastrointestinales y una reducción de plagas dentro del hogar.
“Cuando el 100% de las familias reporta mejoras en su salud y vemos que invierten cuatro veces más en sus viviendas después de recibir un piso, entendemos que esta intervención genera un efecto multiplicador que va mucho más allá de la construcción”, afirmó Cesarina Fabián, directora nacional de Hábitat para la Humanidad República Dominicana.

Más inversión y oportunidades para las familias
El impacto también se reflejó en la economía de los hogares. Las familias beneficiarias destinaron cuatro veces más recursos a mejorar sus viviendas, con una inversión adicional aproximada de US$107 en tres meses.
El estudio también registró un aumento de 119% en la percepción de acceso a fuentes de financiamiento, lo que evidencia una mayor disposición o capacidad percibida de las familias para continuar realizando mejoras en sus hogares.
Más asistencia escolar y tiempo de juego
En el ámbito educativo, el estudio registró una reducción de 21% en el ausentismo escolar, equivalente aproximadamente a un día menos de ausencia al mes.
Asimismo, los niños de las familias beneficiarias aumentaron en 17% las horas de juego dentro del hogar, cerca de dos horas adicionales al día, al disponer de un espacio más adecuado y seguro para desarrollar actividades recreativas.
“Estos resultados confirman lo que vemos todos los días en las comunidades: un piso no es solo cemento, es dignidad, salud y una oportunidad real para que los niños jueguen y aprendan en un espacio seguro”, sostuvo Fabián.
Las familias incluidas en la investigación viven en condiciones de alta vulnerabilidad y en el 57% de los hogares una mujer es la jefa de familia, un elemento que también forma parte del contexto social en el que se desarrolla la iniciativa.
Una meta regional
“100 mil Pisos para Jugar” es una iniciativa regional impulsada por Hábitat para la Humanidad en alianza con la Federación Interamericana del Cemento (FICEM) y, en República Dominicana, ejecutada junto a la Asociación Dominicana de Productores de Cemento Portland (ADOCEM).
El programa tiene como meta sustituir 100,000 pisos de tierra por pisos de concreto en América Latina y el Caribe entre 2022 y 2028.
En República Dominicana, hasta junio de 2026, Hábitat para la Humanidad ha construido 4,298 pisos de concreto como parte de esta meta regional.
Los resultados de la medición refuerzan la importancia de las intervenciones de mejoramiento habitacional como herramientas capaces de generar beneficios que trascienden la infraestructura física y alcanzan dimensiones relacionadas con la salud, el bienestar, la educación y las oportunidades económicas de las familias.
Sobre Hábitat para la Humanidad República Dominicana
Hábitat para la Humanidad es una organización global sin fines de lucro que trabaja para que cada persona tenga acceso a un lugar digno donde vivir.
En República Dominicana, la organización ha contribuido a mejorar las condiciones de vida de más de 61,000 familias, mediante intervenciones estructurales, ampliaciones de viviendas y mejoras en la distribución interna para enfrentar el hacinamiento.
A través del empoderamiento habitacional y la promoción de la seguridad de la tenencia, la organización busca transformar comunidades y generar un impacto positivo y sostenible en la salud y el bienestar de las familias dominicanas.

