Luis Marino López plantea una estrategia de marca gastronómica país para posicionar la cocina dominicana como un atractivo turístico y cultural de alcance internacional
Santo Domingo. – República Dominicana tiene ante sí la oportunidad de dar un nuevo salto en su posicionamiento turístico internacional: convertir su riqueza culinaria en una poderosa marca país capaz de atraer visitantes, preservar su patrimonio y proyectar la identidad dominicana al mundo.
La propuesta fue planteada por el empresario Luis Marino López, fundador de la Comunidad Integral de Líderes Misioneros (CILM) y miembro fundador de la Fundación Sabores Dominicanos, durante su ponencia magistral “En Dominicana, sabores que trascienden”, presentada en el marco del XX Congreso del Capítulo Dominicano de la Conferencia Panamericana de Escuelas de Hotelería, Gastronomía y Turismo (CONPEHT).
Celebrado en el Aula Magna de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el congreso reunió a estudiantes, docentes y profesionales del sector para intercambiar conocimientos y analizar los desafíos y oportunidades de la industria turística y gastronómica.

De destino turístico a experiencia gastronómica
Durante su intervención, López planteó la necesidad de que el país evolucione de una promoción turística centrada principalmente en sus playas y atractivos naturales hacia una estrategia que coloque la gastronomía como uno de los pilares de su identidad turística.
“El mundo ya no viaja solamente por destinos; viaja por experiencias auténticas, memorables y culturalmente relevantes. La gastronomía no es solo una categoría turística, es una plataforma de desarrollo e identidad que vuelve tangible la historia y la comunidad de un pueblo”, enfatizó.
Para el especialista, República Dominicana no necesita inventar una identidad gastronómica, pues cuenta con un patrimonio construido a través de generaciones, una amplia diversidad de productos, recetas tradicionales y conocimientos culinarios vinculados a la memoria de sus comunidades.
El desafío, sostuvo, consiste en articular esos elementos bajo una narrativa común, elevar los estándares y proyectarlos hacia los mercados internacionales.

La gastronomía como marca país
López tomó como referencia experiencias como las de Perú, España, México y Japón, países que han logrado convertir sus cocinas en instrumentos de diplomacia cultural, promoción turística y posicionamiento internacional.
En ese sentido, destacó que el valor de la gastronomía trasciende el plato y se convierte en una forma de contar quiénes somos.
“El mundo no compra solo recetas, compra una historia”, afirmó.
Su planteamiento propone aprovechar la gastronomía como una herramienta capaz de generar identidad, empleo, desarrollo económico, promoción territorial y nuevas experiencias para los visitantes.
Una visión gastronómica por territorios
Como parte de su propuesta, el empresario planteó una visión diferenciada para aprovechar la riqueza culinaria de las distintas zonas del país.
Santo Domingo estaría llamada a convertirse en la “Capital Gastronómica del Caribe” antes de 2030, aprovechando su condición de principal centro urbano, histórico y turístico del país.
Santiago, por su parte, sería proyectada como el “Centro del Sabor Criollo Dominicano”, mientras que las demás regiones y provincias tendrían la oportunidad de poner en valor sus productos, recetas, tradiciones y patrimonio culinario particular.
Esta visión busca que cada territorio encuentre su propia historia gastronómica y que, al mismo tiempo, todas esas historias formen parte de una identidad dominicana común.

Preservar para poder innovar
Uno de los llamados centrales de la ponencia estuvo relacionado con la preservación del patrimonio culinario.
López advirtió que la pérdida de una receta tradicional, una técnica de preparación o un conocimiento transmitido de generación en generación representa también la pérdida de una parte de la memoria cultural del país.
“Lo que no se protege, se pierde”, sostuvo.
Sin embargo, planteó que conservar las tradiciones no significa mantenerlas estáticas. La preservación debe convivir con la innovación, permitiendo que la cocina dominicana evolucione sin perder sus raíces.
Un movimiento que requiere de todos
Al concluir su intervención, López llamó a integrar a gobierno, academia, productores, chefs, empresarios y ciudadanía en una estrategia colectiva que permita fortalecer la gastronomía dominicana y convertirla en un activo de alcance internacional.
El planteamiento apunta a que el país aproveche el reconocimiento que ya posee por sus playas, hospitalidad y atractivos turísticos para sumar un nuevo elemento a su propuesta internacional: el sabor dominicano como experiencia cultural.
“El mundo ya conoce nuestras playas y la calidez de nuestra gente. Ahora es momento de que descubra nuestros sabores que trascienden: ¡República Dominicana, el próximo gran destino gastronómico del mundo!”, concluyó ante el auditorio del Aula Magna.

